La UNAM tiene severos problemas. Cito solamente cinco:

1. Se ha recrudecido la politización intensiva de los grupos de interés que coexisten en la Institución. Tienen la capacidad de desestabilizar al Rector.

2. Hay grupos de jóvenes (unos son estudiantes y otros no) que han encontrado en la institución una vía para la catarsis emocional que se expresa con el pretexto de consignas políticas sin coherencia.

3. El trasiego de drogas e incluso la prostitución ya son moneda corriente, por ejemplo en las facultades de Economía, Filosofía y Derecho. El fenómeno inició comenzando el siglo y ahora tiene una intensidad que nadie ha podido contener.

4. El llamado “Bloque negro” está conformado por delincuentes que, con el pretexto de participar en manifestaciones sociales, hacen destrozos. Lo que hicieron en el Museo de Arte Contemporáneo Universitario o durante la marcha contra la gentrificación, es prueba de ello. Ese grupo opera desde la UNAM.

5. Organismos estudiantiles han sido instalados por Martí Batres para desestabilizar a la UNAM y generarle un problema a sus autoridades y a su archi enemigo Omar Garcia Harfuch. Martí fue quien organizó la grilla mediática, con la autorización de AMLO, para obstaculizar la candidatura de Omar Garcia Harfuch al gobierno de la CDMX (para ello contó con Sabina Berman, entre otros comunicadores del oficialismo) y ahora busca repetir la dosis. Martí sabe que una intervención de la autoridad prendería una mecha con varios barriles de pólvora, entre otros, uno que afectaría al Secretario de Seguridad y Protección Ciudadana por el costó que implicaría su intervención en la Máxima Casa de Estudio. Batres es un tramposo profesional.

Las autoridades universitarias deben sacudirse la indolencia y enfrentar con talento y firmeza estos desafíos.

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