El contexto:
En los últimos meses, la Ciudad de México ha sido escenario de protestas donde aparece el grupo conocido como Bloque Negro. Su presencia no es nueva, pero sí significativa: suelen irrumpir en marchas legítimas con acciones violentas que generan confrontación y desgaste institucional.
Martí Batres y la disputa interna:
Diversos análisis señalan que Martí Batres, actual director del ISSSTE y figura histórica de Morena, estaría buscando reposicionarse políticamente. Su interés en la capital es conocido: nunca ha logrado consolidarse como jefe de gobierno, pero ahora se le vincula con intentos de desestabilizar a la actual mandataria, Clara Brugada.
La hipótesis es clara: usar la narrativa de represión y caos para debilitar la imagen de Brugada, justo cuando la ciudad se prepara para eventos internacionales como el Mundial 2026.
Lo que está en juego:
Gobernabilidad: Brugada necesita proyectar estabilidad y capacidad de control. La violencia en las calles erosiona esa percepción.
Legitimidad: Batres busca aparecer como contrapeso interno en Morena, capitalizando el desgaste de Brugada.
Ciudadanía:
Los habitantes de la capital quedan atrapados en medio de una disputa de poder, donde la protesta legítima se mezcla con tácticas de choque.
Una mirada ciudadana:
La violencia no es espontánea: responde a intereses políticos que instrumentalizan la protesta social. La ciudadanía merece respeto y estabilidad, más allá de las pugnas internas. La CDMX no puede ser rehén de disputas partidistas cuando lo que está en juego es su dignidad y su proyección internacional.
Mensaje clave:
La desestabilización política no debe normalizarse. La protesta legítima es un derecho, pero su manipulación con fines de poder deja a la ciudadanía en medio de un juego que erosiona confianza y esperanza.
Pregunta abierta:
En este escenario, la pregunta inevitable es: ¿qué lectura se hace la presidenta Claudia Sheinbaum de estos movimientos ocultos que buscan alcanzar desestabilizar a su propio gobierno?
Y falta que en la UNAM le funcione su estrategia al hermano de la “ministra del pueblo” Lenia Batres.


