Bajo el régimen de Nicolás Maduro, organismos internacionales, la ONU, HRW, ONG venezolanas y organizaciones de derechos humanos han documentado un patrón sistemático de represión, violencia estatal y destrucción social.
Los datos son demoledores:
▪︎ Tras las protestas posteriores a las elecciones de julio de 2024, al menos 25 personas fueron asesinadas en manifestaciones, muchas por fuerzas de seguridad o grupos armados progobierno.
▪︎ Solo en 2024, 522 personas murieron a manos de fuerzas policiales o militares en operativos de “seguridad”, según PROVEA.
▪︎ En los últimos años, miles de ejecuciones extrajudiciales han sido documentadas por la ONU y Human Rights Watch.
▪︎ Después de las elecciones de 2024, más de 2,200 personas fueron detenidas arbitrariamente.
▪︎ Al menos 46 personas permanecen desaparecidas forzosamente, sin información oficial sobre su paradero.
▪︎ En 2024 se registraron 2,635 violaciones al derecho a la libertad personal y 2,224 casos de tratos crueles, inhumanos o degradantes, incluidos casos de tortura.
▪︎ Niños, adolescentes, personas con discapacidad y opositores políticos han sido víctimas de estas prácticas.
▪︎ La Misión de Determinación de los Hechos de la ONU concluyó que en Venezuela existen crímenes contra la humanidad, como parte de una política de Estado: detenciones arbitrarias, tortura, violencia sexual y persecución política no son excesos aislados, sino una estrategia deliberada.
▪︎ Casi 8 millones de venezolanos han tenido que abandonar su país.
▪︎ Eso significa que más del 20% de la población vive hoy en el exilio, una de las migraciones forzadas más grandes del mundo contemporáneo.
▪︎ Familias separadas, niños creciendo lejos de su país, generaciones enteras expulsadas por el hambre y el miedo.
▪︎ 86% de los venezolanos vive en pobreza.
▪︎ Más de 3.4 millones de hogares están en pobreza extrema, sin ingresos suficientes para cubrir alimentos básicos.
▪︎ 40% de la población enfrenta inseguridad alimentaria moderada o severa.
▪︎ Al menos 4 millones de personas necesitan ayuda alimentaria urgente.
▪︎ El régimen reparte cajas de alimentos (CLAP) con productos básicos de muy bajo valor nutricional —arroz, harina, pasta, aceite— que no alcanzan para cubrir ni una semana de alimentación digna y además son usadas como mecanismo de control político.
▪︎ Millones de venezolanos han pasado horas formados para conseguir un kilo de arroz, harina o azúcar, dependiendo del acceso, el carnet político o la lealtad exigida.
▪︎ El hambre se volvió un instrumento de dominación.
Todo esto ha sido documentados por la ONU, Amnistía Internacional, Human Rights Watch, la CIDH, ACNUR, el Programa Mundial de Alimentos y ONG venezolanas.
El régimen de Nicolás Maduro no solo destruyó la democracia. Destruyó vidas, familias y un país entero.

