Sayonara pandas

Las relaciones entre la República Popular China (RP China) y Japón siempre han sido conflictivas. Las acciones perpetradas por Tokio incluso antes de la Segunda Guerra Mundial en el territorio chino son difíciles de olvidar, en especial porque Japón no ha pedido perdón por las atrocidades perpetradas. Con todo, Beijing ha reconocido históricamente la importancia de mantener relaciones medianamente cordiales con los nipones y ello ha llevado a emplear la diplomacia del panda para mitigar las tensiones. Desde 1972, los simpáticos plantígrados han fungido como embajadores de la RP China en Japón y de manera ininterrumpida han hecho las delicias de los nipones. En aquel momento fueron enviados por el gobierno de Mao Zedong para sellar el establecimiento de relaciones diplomáticas y la aceptación de Tokio de la política de “una sola China.”

Desafortunadamente las más recientes tensiones entre ambas naciones mantienen la relación bajo estrés, en esta ocasión por los dichos de la primera ministra Sanae Takaichi, quien es la segunda lideresa más popular en el mundo -con una aprobación del 61 por ciento-, sólo superada por el primer ministro de India Narendra Modi -que tiene el beneplácito del 71 por ciento de la población. Takaicihi es considerada una suerte de “halcón” cuyo conservadurismo y nacionalismo podría perjudicar las relaciones con Beijing. En el rubro de la defensa nacional se ha pronunciado porque el país cuente con un ejército en forma, en lugar de las fuerzas de autodefensa. Asimismo ha señalado que debería haber armas nucleares de EEUU en territorio nipón para proteger al país frente sus vecinos -en particular Corea del Norte, pero se entiende que también se pondera a Rusia y a la RP China en la narrativa.

La lideresa japonesa ha señalado que Japón debería brindar apoyo militar a Taiwán en el caso de una incursión militar china, lo que ha enfurecido a Beijing, quien ya había tenido fuertes fricciones con Tokio, cuando las autoridades del país decidieron arrojar al mar agua residual de la Central Nuclear de Fukushima. Los chinos argumentaban que eso contaminaría el mar y tendría terribles consecuencias, en tanto las autoridades japonesas afirmaban que el agua era segura. Beijing incluso suspendió la importación de pescado japonés en 2023, argumentando que su consumo sería dañino. El país fue más allá y decidió suspender temporalmente su cuota de financiamiento al Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), si bien después lo reanudó.

Las fricciones entre ambas naciones también están relacionadas con disputas territoriales por las islas Senkaku/Diaoyu y a principios del presente año, Beijing prohibió la exportación de bienes de uso dual con aplicaciones militares a Japón. Takaichi, por su parte, ha defendido una postura antiinmigrante, en particular respecto a estudiantes chinos quienes presumiblemente viajan a Japón y se roban secretos militares que podría usar Beijing contra los nipones. Asimismo, siendo Japón un estratégico aliado de Estados Unidos y debido a que las autoridades de Beijing han endurecido la legislación nacional anti-espionaje, hay varias empresas niponas que tienen reticencias para operar en la RP China. Las tensiones geopolíticas que recibe el mundo entero para reducir sus vínculos con Beijing, han hecho que Japón busque igualmente disminuir la dependencia que mantiene con los chinos, tratando de identificar otros socios y proveedores.

Además de retirar a los panditas Xiao Xiao y Lei Lei del zoológico de Ueno de manera anticipada para su repatriación ante las tensiones geopolíticas el pasado 25 de enero, la RP China ha reducido el turismo de sus connacionales a Japón en un 40 por ciento.

Si bien estas medidas están llamadas a buscar un cambio en la política de Sanae Takaichi respecto a Beijing, es de destacar que ambos países tienen una sólida relación económica bilateral, siendo la RP China el mayor socio comercial de los japoneses -representa el 20 por ciento del total del comercio nipón con el mundo-, en tanto Japón es uno de los socios principales de los chinos. En 2025, el comercio bilateral ascendió a 322 mil millones de dólares, con una relación deficitaria para los japoneses.

Las principales adquisiciones chinas para Japón consisten en ropa, maquinaria y componentes electrónicos. Las mayores compras que hace la RP China de Japón incluyen alta tecnología, maquinaria para manufacturas y semiconductores. Hay algunos productos críticos en el comercio entre ambas naciones. Por ejemplo, Japón adquiere de la RP China el 70 por ciento de todas las importaciones de tierras raras y Beijing ha retrasado la venta o ha puesto obstáculos para que el país del sol naciente reciba estos minerales críticos.

Con todo, la popularidad de que goza la primera ministra japonesa, misma que le permite convocar a elecciones para el próximo 8 de febrero, esto como medida para fortalecer su mandato, no parece que se haya reducido por las presiones chinas. Es verdad que en el zoológico de Ueno -como ha ocurrido también en Estados Unidos, cuando Beijing decidió repatriar a todos los panditas que se encontraban en zoológicos del vecino país del norte como represalia por las presiones y sanciones de los gobiernos de Trump y Biden-, ha recibido visitas récord de japoneses que deseaban despedirse de los simpáticos mamíferos. Los nombres combinados de los panditas Xiao Xiao y Lei Lei significan “un amanecer brillante”, aunque el contexto actual no permite un escenario optimista ni de “amanecer” mucho menos “brillante.”

Lo sucedido con Estados Unidos, podría dar una luz respecto a si Japón alguna vez volverá a alojar panditas en el zoológico de Ueno. A finales de 2024, el gobierno de Xi Jinping tomó la decisión de enviar a una pareja de panditas, Bao Li y Qing Bao cuyos nombres significan “poder activo y curioso” y “tesoro verde” al zoológico de Washington D. C. en el ánimo de mejorar los vínculos bilaterales. Los pandas pudieron ser vistos por el público a partir del 25 de enero de 2025 y, por supuesto son la atracción principal del lugar. Aun no se sabe qué otros zoológicos podrían recibir pandas, si bien las autoridades chinas han mencionado a San Diego.

Los pandas son “rentados” por los países huésped tras un acuerdo con las autoridades chinas a razón de un millón de dólares cada año por ejemplar. El contrato especifica 15 años de estancia y su repatriación al término de ese período. Asimismo, si un bebé (o varios) nacieran durante su permanencia en determinado país, dichos panditas deberán ser enviados a la RP China cuando cumplan 4 años -en el contrato se especifica claramente que el ius solis no aplica, por lo que los bebés son chinos sin importar dónde hayan nacido. El único país del mundo que cuenta con una pandita propia es México, Xin Xin, quien desciende de los plantígrados obsequiados por el gobierno de Mao Zedong en los tiempos de Luis Echeverría tras el establecimiento de relaciones diplomáticas el 14 de febrero de 1972 -casi al mismo tiempo que en Japón. El 10 de septiembre de 1975 llegó la primera pareja de pandas gigantes a territorio nacional integrada por Pe Pe y Yin Yin. La pandita Xin Xin tiene 35 años y es uno de las más longevas del mundo, pero la posibilidad de que lleguen nuevos pandas a México parece remota, máxime con los aranceles que el gobierno de Claudia Sheinbaum ha impuesto a los productos chinos -en especial a sus automóviles eléctricos- como resultado de las presiones de Trump para evitar el uso del tratado comercial TMEC por parte de Beijing a su favor. Asimismo, las condiciones de la RP China ya no son de obsequio sino de renta y un zoológico público con recursos financieros escasos como Chapultepec, no podría erogar un millón de dólares anuales por cada pandita.

Japón tiene el registro de haber contado con el panda Eimei quien procreó 16 panditas tras su llegada al país del sol naciente en 1992. Fue a partir de 2001 que se concretó su primera reproducción y cada dos años siguió procreando hasta 2020. En 2023 fue devuelto a la RP China. Eimei fue residente del parque temático “Mundo Aventura de Shirahama” en la prefectura de Wakayama que llegó a tener entre 2001 y 2023 la cantidad de 19 ejemplares en distintos momentos. Esos tiempos ahora son historia, ¿o no?

El 31 de octubre del año pasado se produjo una reunión entre el presidente chino y la primera ministra japonesa en el marco de la Cumbre de Líderes del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) que se llevó a cabo en Corea del Sur. Ella recién había llegado al poder en Japón y el encuentro sirvió para “tocar base” entre ambos y establecer líneas de comunicación fundamentales que permitan desarrollar la relación bilateral evitando tensiones innecesarias. Con todo, para muchos, la repatriación de panditas no envía buenas señales para los vínculos Tokio-Beijing y quizá habrá que esperar algún tiempo antes de que los carismáticos plantígrados vuelvan a ser inquilinos del zoológico de Ueno. Así, el pandamómetro hoy marca un enfriamiento de las relaciones entre dos gigantes que han mantenido una histórica rivalidad y que parece decantar a favor del liderazgo de la RP China pero que Japón se resiste a aceptar. En la guerra fría, Japón llegó a ser la segunda potencia capitalista a nivel mundial. Hoy es apenas la quinta economía global por debajo de la ya citada RP China, EEUU, India y Rusia.

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