¿Aún hay democracia en México?

Curiosamente, algunos que hace años decían que estábamos a un paso de la dictadura dicen hoy que debemos salvar la democracia. ¿Todavía existe aquí la democracia como régimen nacional? No, ya no. Se debe dejar de hablar con un lenguaje que no corresponde con los hechos, que no los describe ni explica, y que no sirve para encontrar sino confundir la salida.

Vamos a las evidencias y los argumentos sobre la muerte de la democracia mexicana:

Desapareció el INAI. Lo mataron. No hay sustituto equivalente ni mejor. Hay mucha menos transparencia y rendición de cuentas, si es que algo hubiera. Habrá cada vez menos. De eso se trata, de quitarle obstáculos al ejercicio del poder, información a la ciudadanía y municiones a la crítica.

Se obradorizó el INE. 1) Hoy está encabezado por quien también es cabeza de una familia de parásitos del obradorismo. Y 2) su estructura operativa se ha movido hacia los intereses de Guadalupe Taddei y por tanto hacia la parcialidad oficialista. Sí, (1) la consejera presidenta es informalmente obradorista; es otra política hipócrita que no tiene interés en el Estado de Derecho. Además, (2) el lector debe recordar o aprender que Taddei recibió, por reforma legal de Morena avalada por la suprema corte a su servicio, la facultad de hacer cambios de personal en la estructura operativa sin tener el acuerdo del consejo general del Instituto. Con esa facultad ha entregado direcciones del INE a mediocres oportunistas y a corruptos. Por suma, las elecciones federales ya no son/serán las mismas, es decir, su esencia está en “transformación”… No pueden ser las mismas que eran porque el INE ya no es el mismo y el sistema electoral en general tampoco. Lo que falta es que el INE se obradorice por entero o muera formalmente, no sólo informalmente –se insiste en este punto más adelante.

Las elecciones judiciales son parte de ese cambio negativo. Fueron y serán procesos totalmente pseudodemocráticos. Una farsa ayer y mañana. Con ellas fue reiniciado el autoritarismo electoral. Eso es causar un efecto autoritario, a favor del partido que controla el proceso, fingiendo democracia.

-El cambio electoral hacia el autoritarismo concluirá o se completará esencialmente con la reforma que viene. Con ella, el INE que ya no es autónomo excepto en el papel dejará de serlo también ahí: se legalizará la falta de autonomía real. O dejará de ser formalmente autónomo para ser legalmente no autónomo o dejará de existir en todos los sentidos. Así quedará en las garras del gobierno federal, que son las del partido oficial. Morena tiene a su favor los números legislativos en combinación con la corruptibilidad de sus aliados, así como la inercia misma del poder. Morena tiene que absorber parte de las fuerzas del partido “Verde” y el PT o corromperlos más; la reforma que necesita el partido de AMLO también es contra sus aliados, para ponerlos en su lugar dentro del esquema hegemónico. Vuelvo a lo que he dicho tantas veces: Morena quiere ser partido hegemónico, aún no lo es, está construyéndose como tal, está más cerca de lograrlo, tiene que hacer las últimas cargas contra la oposición y contra los aliados, no para matarlos a todos sino para dejarlos en la posición de incapacitados. Al final, se trata de que las elecciones no judiciales empaten en farsa mayoritarista a las elecciones judiciales, sin “representación proporcional”.

La sobrerepresentación de Morena en el congreso de la unión es antidemocrática e inconstitucional. Lea lo que el poder no quiere que lea:

https://biblio.juridicas.unam.mx/bjv/detalle-libro/7863-la-inconstitucionalidad-de-la-sobrerrepresentacion-excesiva-en-el-congreso-de-la-union

Se acabó la división de poderes. Tanto por la sobrerepresentación excesiva de Morena en el congreso y su dominio electoral que se está convirtiendo en predominio (un dominio protegido desde el Estado y sus reglas) como por la subordinación de la suprema corte y el poder judicial federal al poder Ejecutivo que es producto de la reforma-elección judicial. Lo aceptó el diputado oficialista Reginaldo Sandoval: “nosotros estamos ahorita en el poder, tenemos el poder Ejecutivo, tenemos el poder Legislativo, ganamos por la vía de elección el poder Judicial”. ¿De qué “nosotros” habló el líder del PT? De la coalición obradorista. Por todo lo que tiene esa coalición, y por cómo lo tiene, ya no hay división de poderes. Todo eso es lo que Morena quiere tener y mantener pero sin coalición –como el PRI hegemón del siglo XX.

El costo de ser opositor sigue creciendo. Este punto es tan importante que Steven Levitsky sostuvo, al cuarto mes de la segunda presidencia de Trump, que Estados Unidos ya no era una democracia. Dicho politólogo no podía ver el grado de ataque trumpista a sus opositores como un hecho compatible con un régimen democrático; lo veía como un hecho extremadamente grave que implica la pérdida real de garantías políticas para la oposición. La descalificación de la oposición desde el poder y por principio no es propia ni de demócratas ni de democracias. Es un principio autoritario. Ese autoritarismo está firmemente presente en la cotidianidad del poder obradorista. Claudia Sheinbaum no solamente es autoritaria, no entiende nada sobre la relación de la democracia y el trato gubernamental digno a la oposición. Una cosa es criticar, otras cosas muy diferentes son descalificar por sistema y someter desde el sistema.

Así, la libertad política no es absolutamente inexistente pero es menguante y su existencia se ha colocado fuera del grado y la forma que corresponden con la democracia. La libertad política ha ido limitándose, individual y colectivamente, mientras los límites al poder han ido perdiéndose, y lo más probable es que la situación se configure como de libertad muy restringida –según los intereses del partido en el poder.

Eso no es dictadura pero tampoco democracia: es autoritarismo. No es bueno porque no sea dictadura típica. Y no se necesita que todos los opositores y críticos seamos asesinados o encarcelados para que exista autoritarismo, como reza la idiotez de los fanáticos y propagandistas de Morena. Otra vez, recuerde o aprenda sobre el PRI… En México, la transición hacia ese tipo de régimen político ha avanzado tanto que la democracia ya murió. Se está terminando la construcción del régimen autoritario de partido hegemónico. Eso que ya existió en este país, eso que fue el priato.

Sin INAI, con INE a la Taddei en este momento, sin INE constitucionalmente autónomo en años próximos, con elecciones autoritarias ya establecidas (judiciales) y por establecerse (las demás), con fraudes como la famosa e infame sobrerepresentación, con colonización obradorista del Estado y la fusión de sus poderes, y con la oposición no sólo debilitada sino hostigada o perseguida, ¿cuál democracia existe? ¿Cuál puede existir? ¿Lo existente cómo no sería similar o equivalente a lo priista? No es obvio pero todos esos hechos perjudican el ejercicio ciudadano de derechos y son contrarios a todo intento de Estado de Derecho (que no es simplemente que se aprueben y existan leyes, se apliquen más o menos y como sea).  No, ya no tenemos un régimen democrático.

Por si fuera poco, el federalismo está frente al vacío y cada vez más medios de comunicación se ponen del lado del partido oficial, lo que aumenta las distorsiones que afectan el proceso de información ciudadana. Así que vuelvo a preguntar: fuera de las declaraciones políticas profesionales, de las buenas intenciones o “prudencias” mediáticas y de los simplistas comentarios de “redes”, ¿cuál democracia es real en este país? ¿Cuál, dónde y cómo? No pueden responder esa pregunta sin exagerar o mentir.

Y si ya no hay régimen democrático, no hay democracia que pueda ser salvada. Hay un “nuevo” autoritarismo que debe ser entendido y enfrentado.

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