En el libro “Ni venganza ni perdón. Una amistad al filo del poder”, cuyo autor es Julio Scherer Ibarra, se revela la relación de Sergio Carmona, conocido como “El rey del huachicol” con Jesús Ramírez Cuevas, cuando fungía como portavoz de la Presidencia en el sexenio de Andrés Manuel López Obrador.
Quien fuera Consejero Jurídico en la pasada administración destaca en uno de los capítulos, cómo Ramírez Cuevas fue el enlace entre Carmona y el actual secretario de Educación Pública, Mario Delgado, cuando éste era presidente nacional de Morena, e incluso con el propio López Obrador; también se relacionó con varios políticos morenistas cuyas campañas financió.
Según Scherer, Sergio Carmona logró formar un imperio no solamente a través del contrabando de hidrocarburos, sino que tejió una red de tráfico de influencias y favores políticos que, de acuerdo con documentos de inteligencia, llegó hasta Palacio Nacional por conducto de Ramírez Cuevas, con quien sostuvo varios encuentros antes de su asesinato a finales de 2021, y de esta manera, el exvocero abrió la puerta del círculo presidencial a uno los financiadores más polémicos de los últimos tiempos.
“Fue a través de Ramírez Cuevas que se habrían facilitado reuniones estratégicas para asegurar apoyos económicos en campañas clave, entre ellas la de su amigo personal Américo Villarreal, hoy gobernador de Tamaulipas; la cercanía entre Ramírez y Villarreal está documentada: fotos en redes, actos de campaña y mensajes públicas la respaldan. Carmona no solo financiaba a Morena sino que formaba parte fundamental del engranaje electoral del partido en el norte del país”, se lee en una de sus páginas.
Scherer, quien escribió el libro en coautoría con el periodista Jorge Fernández Menéndez, dice en el capítulo sobre Carmona que éste empezó a construir su imperio a raíz del nombramiento de su hermano Julio como responsable de la aduana de Reynosa, todavía en el sexenio de Enrique Peña Nieto; desde entonces instrumentó un esquema de huachicol fiscal que evadía impuestos mediante facturas falsas; pero fue hasta 2020, ya en el gobierno de López Obrador cuando ya controlaba hasta un tercio del mercado ilegal de hidrocarburos en la frontera.
Desde 2018, financiaba campañas de Morena en estados estratégicos como Tamaulipas, Sinaloa y Sonora y a partir de entonces, diversos analistas lo ubicaron como un operador en la sombra del partido en el poder con miras a la elección intermedia de 2021; un año después, Carmona sería asesinado en Nuevo León, justo después de algunos trascendidos sobre que él tenía contacto de la Agencia Antidrogas de EU (DEA) a la que reveló nombres de políticos mexicanos implicados en el huachicol. La red no terminó con su muerte, pues su esposa Perla Mc Donald, tomó el mando.
Pero no es el único capítulo donde Scherer hace revelaciones de alto impacto sobre el actual coordinador de Asesores de Claudia Sheinbaum; el pasado fin de semana, la revista Proceso publicó un adelanto del texto en donde el exconsejero Jurídico acusa a Jesús Ramírez de aprovecharse de un decreto presidencial para beneficiar a los extrabajadores de la Compañía de Luz y Fuerza con una pensión vitalicia, para utilizar parte de los pasivos que dicha acción generó, por 27 mil millones de pesos, para favorecer las aspiraciones de Clara Brugada para alcanzar la jefatura de Gobierno de la Ciudad de México.
Tras la difusión de los polémicos capítulos del libro de Julio Scherer, comenzaron a circular trascendidos sobre la posible renuncia de Jesús Ramírez Cuevas a la Coordinación de Asesores de la Presidencia, pero la presidenta Claudia Sheinbaum atajó dichas versiones y salió en defensa de su colaborador, a quien calificó como “un hombre de principios”.
En su conferencia de prensa, la mandataria dijo tajante que no hay razón alguna para que Ramírez Cuevas deje su cargo y aseguró dijo que las revelaciones sobre su persona son “rumores sin sustento”. Refirió que lo conoce desde que ambos formaron parte del movimiento estudiantil que a mediados de los años 80 se formó para oponerse al cobro de cuotas en la UNAM.
“Jesús está trabajando con nosotros, no tiene por qué presentar su renuncia. Como lo he dicho muchas veces, a Jesús lo conozco desde que estuvimos juntos en el Movimiento, bueno desde antes del Movimiento, cuando yo estaba en la Facultad de Ciencias y él estaba en el CCH Naucalpan. Es un hombre de principios y sigue colaborando con nosotros”, indicó y evitó ahondar más sobre el asunto.
arg

