Mientras la autoproclamada 4T presume el alza al salario mínimo como uno de sus principales logros, miles de trabajadores al servicio del Estado perciben sueldos inferiores al monto actual del minisalario.
De acuerdo con información recabada por Latinus, indica que la Secretaría de Cultura y algunos medios públicos son un ejemplo de dicha precariedad salarial; una empleada que trabaja como fonotecaria en Radio Educación, percibe un sueldo quincenal de 4 mil 538 pesos, esto es, 252 pesos menos que el mínimo.
En la Secretaría de Cultura existen alrededor de 3 mil trabajadores, en ocho niveles distintos del tabulador, que han visto caer sus ingresos en alrededor de 15% desde 2024. Esto incluye no solo a los niveles bajos sino también a los más altos.
Según revela un estudio del Centro de Análisis Multidisciplinario de la UNAM, hasta septiembre de 2025, alrededor de 278 mil trabajadores al servicio del Estado que laboran en dependencias federales, gobiernos estatales y municipales, percibían un salario menor al mínimo, que actualmente se ubica en 278.80 pesos diarios.
Para alcanzar el salario mínimo actual, los trabajadores de la Secretaría de Cultura requieren un aumento de hasta 22%, sin embargo, la propuesta que les hace el gobierno es de apenas 4%, ligeramente por encima de la inflación del año pasado. Mientras tanto, el presupuesto de la dependencia, de poco más de 15 mil millones de pesos, resulta insuficiente no solo para el sueldo de sus empleados sino para algunas de sus funciones como el mantenimiento de museos, varios de los cuales ya presentan un preocupante deterioro.
Si la tendencia de aumentos al salario mínimo continúa, sigue sin reflejarse en los sueldos de los trabajadores del sector público; la UNAM proyecta que para 2030, cerca de 3.7 millones de trabajadores tendrán un salario menor al mínimo.
Ante este panorama, algunos empleados federales han empezado a organizarse, como los de la Secretaría de Cultura, que advierten sobre medidas de presión como el cierre de museos durante el Mundial.
A esta brecha salarial se suma otra consecuencia grave: las pensiones de jubilación, que se calculan sobre el sueldo base, por lo que muchos empleados se ven obligados a posponer su retiro, no por elección, sino por necesidad, pues jubilarse hoy no significaría descanso sino correr el riesgo de caer en una mayor pobreza a la que ahora enfrentan.
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