¿A donde va el comercio global? 

Aunque por años el comercio internacional se explicó como una ecuación técnica que conjugaba eficiencia, costos y ventajas productivas, hoy esa narrativa ha quedado rebasada. El comercio mundial transita de las reglas claras a los intereses estratégicos.

Lo que antes era globalización, hoy es fragmentación. Antes se aspiraba a la integración, ahora a la regionalización. Y lo que antes era derecho comercial, hoy se relaciona con más fuerza al poder político.

Cuando Estados Unidos alcanzó su mayor esplendor frente al mundo, como país hegemónico, fue cuando entendió que la economía era política, más que las guerras o el intervencionismo militar. Contraste con la política exterior: Mientras Bush celebraba el éxito de la Guerra del Golfo, la campaña de Clinton insistía en que los problemas reales de los ciudadanos eran domésticos: desempleo, altos costos de salud y salarios estancados, de donde salió la frase, “es la economía estúpido”. La economía es política.

En estos momentos coyunturales, se define por donde va caminar la economía, el Comercio Internacional y el desarrollo de los países, como lo fue en las diferentes perspectivas entre Bush y Clinton, que al parecer hoy están nuevamente en el debate internacional.

Recientemente, tuve el honor de ser invitado a participar en el Foro ¿A dónde va el Comercio Mundial?  Ahí comenté que el comercio exterior ya no es técnico, es político; y quien no entienda eso, va a negociar en desventaja. Una frase que define el momento.

De globalización a localización

Si durante décadas, el objetivo fue eliminar barreras, reducir aranceles y permitir que el mercado decidiera. Hoy ese paradigma está en crisis.

La pérdida de peso de los organismos multilaterales, el debilitamiento de los mecanismos de controversia y el avance de políticas unilaterales, particularmente desde Estados Unidos, han cambiado las reglas del juego.

Como explicó Beatriz Leycegui, exsubsecretaria de Comercio Exterior: “El comercio internacional dejó de regirse por reglas y hoy se define cada vez más por el poder económico y la negociación política”.

El fenómeno ya tiene nombre: allyshoring, regionalización o incluso “localización”. Es decir, producir no donde sea más barato, sino donde sea más conveniente política y estratégicamente.

Esto implica una transformación profunda. Las cadenas globales de valor se están redibujando bajo criterios de seguridad, confianza y alineación geopolítica.

Y en ese nuevo mapa, los aranceles, que parecían cosa del pasado, han regresado para quedarse.

Dependencia y oportunidad

En este escenario, México ocupa una posición compleja. Por un lado, tiene ventajas evidentes: cercanía con Estados Unidos, capacidad manufacturera instalada, experiencia exportadora. No es menor que el país sea uno de los principales exportadores manufactureros del
mundo.

Por otro, enfrenta una dependencia estructural de un solo mercado.

Así lo advirtió Julio Rodríguez, especialista en comercio exterior: “La globalización como la conocíamos ya no existe; ahora competimos por bloques y México sigue dependiendo de un solo mercado”.

Más del 80% de las exportaciones mexicanas tienen como destino Estados Unidos, y buena parte se concentra en pocos estados. La diversificación, aunque deseable, sigue siendo más discurso que realidad.

El T-MEC, en ese sentido, consideran  que no desaparecerá. No porque sea intocable, sino porque es funcional para las empresas estadounidenses. Argumenté que cambiara a bilateral sin Canadá, veremos.

Sin embargo, eso no significa estabilidad. Al contrario: implica una renegociación constante.

Por su parte, Fernando de Mateo, ex embajador de la Organización Mundial de Comercio, puso el acento en los retos que enfrenta México: “El comercio global no se ha detenido, pero el verdadero reto para México no es exportar más, sino invertir en educación, innovación y desarrollo”.

Ahí está el punto crítico. México compite, pero no necesariamente evoluciona. Sin inversión en innovación, sin fortalecimiento institucional y sin una estrategia clara de desarrollo productivo, la ventaja geográfica puede convertirse en una trampa de bajo valor agregado.

Competir o adaptarse

La mesa coincidió en que los cambios que se requieren, no son solo para los gobiernos, lo son para las empresas. Ya no basta con ser

competitivo en costos. El entorno exige mucho más:
* Cumplimiento regulatorio estricto
* Trazabilidad de insumos
* Integración regional
* Innovación tecnológica

Origen del financiamiento 

La relación comercial con Estados Unidos más que una transacción debe ser vista como una alianza estratégica. Sin embargo, el obstáculo que persiste es la baja participación del sector privado en los procesos de decisión.

A pesar de que la evidencia es contundente, en consultas clave, apenas unas cuantas empresas participan con el resultado previsible: decisiones tomadas sin considerar las posturas del tejido productivo.

A ello se suma un obstáculo más, la falta de financiamiento competitivo y el escaso acceso de las pequeñas y medianas empresas al comercio exterior.

Aunque durante años los tratados prometieron integración, lo que llegó para muchas PYMES fue que fueron absorbidas por ese pequeño grupo de grandes empresas que controlan el mercado.

Un nuevo mapa comercial

El comercio global no está desapareciendo. Muta. Ya no se trata de abrir mercados indiscriminadamente, sino de construir bloques estratégicos. Ya no se trata de competir por costos, sino por capacidades. Menos reglas universales y más negociacionesestratégicas.

En ese contexto, la decisión que México tiene pendiente esseguir operando bajo inercias del pasado o adaptarse a una nueva lógica donde la política, la tecnología y la geopolítica definen el rumbo.

Al final, la pregunta no es si el comercio global tiene rumbo. Es si México ya entendió hacia dónde va y todo fue moderado por Eduardo Reyez Díaz Leal, gran formador de ideas.

X: @diaz_manuel

Autor

  • Manuel Díaz, un influyente empresario multidisciplinario con una notable carrera en Comercio Exterior, comenzó su viaje académico en San Francisco State University. Se graduó en relaciones internacionales y luego obtuvo una maestría en Negocios Internacionales, entre 1986 y 1991, período en el cual también se destacó como activista político.

    Con una presencia destacada en los medios como columnista en SDPNoticias, comentarista y conferencista en diversos foros, Manuel ha innovado en el ámbito empresarial. Su liderazgo en cargos como ex presidente del Instituto Mexicano de Ejecutivos en Comercio Exterior y ex Presidente de MTG en China reflejan su compromiso con el sector.

    Defensor comprometido del medio ambiente, vegano y protector de los bosques de Valle de Bravo, Manuel también ha demostrado una fuerte conciencia social. Su papel en la política no se queda atrás, ya que coordinó la campaña del PRD en Jalisco en 1994.

    Sus habilidades empresariales se reflejan en sus múltiples empresas como Supply Chain de México, Tacos Gus, Haste la hora de México y Grupo Ei. Actualmente, lidera Seko Logistics, en colaboración con el fondo de inversión Greenbriar.

    En su historia laboral, Manuel ha sido propietario y socio director de Grupo Ei Consultores, presidente de la misma empresa durante 19 años y 6 meses, y Managing Director en México para Seko Logistics y Expeditors International, donde trabajó durante 7 años.

    Consejero en diferentes empresas, amante de los vinos, y con una presencia destacada como asesor y analista político, Manuel Díaz representa una figura multifacética en el mundo de los negocios, la política y la sociedad mexicana. Su visión y experiencia lo colocan como un líder influyente y visionario, comprometido con un mundo diferente.
    Asesor y analista político, empresario y amante de los vinos

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