Se deslinda Sheinbaum de Scherer Ibarra; fuimos cercanos, pero ya no, asegura

La presidenta Claudia Sheinbaum se deslindó de Julio Scherer Ibarra, quien fuera consejero jurídico de Andrés Manuel López Obrador casi dos tercios de su sexenio; si bien admitió que tuvo cercanía con él, ya no es así y aseguró que no lo ha visto personalmente desde que asumió la Presidencia, pues un cargo como el suyo,  se tienen pocos amigos.

La mandataria rechazó cualquier injerencia del exfuncionario en su gobierno y, en forma tajante, incluso con un dejo de molestia afirmó que ni Scherer ni ningún otro conocido y tampoco sus familiares, tienen influencias para gestionar contratos con su gobierno; más aún, advirtió que todos sus colaboradores tienen la instrucción de no suscribir ningún contrato que no se sujete a lo que establece la ley.

“Sobre si Julio Scherer o cualquier persona tiene alguna influencia para contratar en mi Gobierno, no solo ni Julio Scherer, ni mi marido, ni mis hijos, ni mis amigos, ni absolutamente nadie que sea cercano a mí o haya sido cercano a mí. Tienen instrucción todos los funcionarios públicos de no recibir absolutamente a nadie. Afortunadamente, mis hijos se dedican a otras cosas, mi madre tiene una carrera académica y mis familiares no participan de ninguna manera en acciones de este tipo; pero, si llegara a ocurrir, tienen la instrucción de no recibirlos, nadie, no puede haber ninguna influencia de ningún tipo para ninguna contratación en el Gobierno”, sostuvo.

Sheinbaum fue cuestionada sobre Scherer Ibarra por un youtuber afín al régimen quien le planteó la posibilidad de una demanda contra el exconsejero jurídico por un supuesto caso de tráfico de influencias de un despacho de abogados en el que Scherer está involucrado; según dijo, este bufete “habría ofrecido” asesoría a una empresa ensambladora que tiene contratos con el gobierno. El expositor admitió que el despacho no tuvo intervención en la licitación del contrato, “habría cobrado” por sus servicios. Es decir, el caso presentado solo se basó en presunciones.

Ante ello, la presidenta se limitó a decir que la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno se encarga de revisar todos los contratos que suscribe el gobierno y en caso de cualquier irregularidad, se procede conforme a la ley, ya que en su gobierno, dice, no se tolerará la corrupción; por ello, consideró innecesario entablar una demanda contra Scherer Ibarra por este asunto o por los señalamientos hechos en su libro “Ni perdón, ni olvido”; sobre este último punto, dijo que ahí están las mañaneras para quien quiera desmentir cualquier cosa mencionada en el texto.

La titular del Ejecutivo aprovechó el momento para recordar a Julio Scherer García, padre del exconsejero jurídico, a quien calificó como una persona extraordinaria, defensor de la libertad de expresión y el mejor periodista de su generación; sin embargo, arremetió contra la revista Proceso, que Scherer García fundó, pues según ella, sirve a otros intereses.

“Un hombre extraordinario, que por cierto, si viviera habría cumplido cien años. Un gran periodista, defensor de la libertad de expresión. Luchó contra Echeverría, en aquellos tiempos de la verdadera represión y donde no había libertad de expresión y fundó la revista Proceso. Hoy Proceso es otra cosa, hay que decirlo, ha cambiado mucho. Uno de mis primeros trabajos, además de repartir volantes, fue repartir la revista Proceso los domingos. Cuando sale Proceso, no se vendía en los estantes, porque no era permitido, porque estaba controlada la venta en los lugares donde se vendían los periódicos. Entonces, muchísimos jóvenes, yo estaba en la secundaria y unos amigos que ya iban en la prepa nos contactaron para ver quién quería repartirla. No gané un peso por eso, pero los acompañaba los domingos, casa por casa. Hoy no lo haría, la verdad, porque Proceso ya es otra cosa, responde a otros intereses, desde mi muy particular punto de vista”, manifestó.

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