"En junio de 1932 se presenta de súbito en mi espíritu, sin ningún recuerdo próximo ni asociación consciente que permitiera una explicación inmediata, la imagen del Ángelus de Millet… Yo siento una gran impresión, un gran trastorno, porque aunque en mi visión de la mencionada imagen todo corresponde con exactitud a las reproducciones que conozco del cuadro, ésta se me aparece absolutamente modificada y cargada de una tal intencionalidad latente, que el Ángelus de Millet se convierte "de súbito" para mí en la obra pictórica más turbadora, la más enigmática, la más densa, la más rica en pensamientos inconscientes que jamás ha existido". La obsesión por esta obra llevó durante cuatro años a Salvador Dalí (1904-1989) a escribir, una y otra vez, sobre ella y realizar una serie centrada y partiendo de la pintura de Millet. En 1934 pintó Reminiscencia Arqueológica del Ángelus de Millet, una de sus pinturas más enigmáticas en las que dio rienda suelta a su método paranóico-crítico, su mayor aportación al surrealismo en apenas 31 por 39 centímetros que mide el cuadro.
En la obra, como en la que se inspira, una pareja de campesinos interrumpe sus labores en el campo, al parecer para rezar a la hora del ángelus bajo una luz crepuscular que da una gran atmósfera de misterio al cuadro.
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