Determinan peritos argentinos que los 43 normalistas no fueron quemados en Cocula

El equipo de peritos forenses argentinos determinó que no existen evidencias biológicas ni físicas que permitan concluir que los 43 estudiantes desaparecidos en 2014 en Iguala fueron quemados en el basurero de Cocula, como lo aseguró el gobierno federal inicialmente.


 


En un informe divulgado este martes, el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) señaló que en el basurero ocurrieron múltiples incendios en diversos momentos y que si bien lograron identificar restos óseos de por lo menos 19 personas, no tienen elementos para demostrar que éstos correspondan a los estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa.


 


Se trata del segundo reporte que rechaza la principal conclusión que el gobierno mexicano presentó aproximadamente hace un año sobre lo ocurrido a los jóvenes normalistas, quienes la noche del 26 de septiembre de 2014 fueron detenidos en Iguala por policías municipales y desde entonces se desconoce su paradero.


 


En septiembre de 2015, el Grupo Interdisciplinario de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, reveló que tras encargar un peritaje independiente de lo sucedido en el basurero de Cocula, se estableció que era técnicamente inviable que los estudiantes han sido incinerados en ese lugar. Tras el informe de la CIDH, el gobierno anunció que encargaría otro peritaje para analizar lo que sucedió en el basurero, lo cual no ha ocurrido hasta la fecha.


 


El informe del EAAF, cuya integración tomó más de un año, incluye un análisis multidisciplinario de diversos elementos encontrados en el basurero, como restos óseos, plantas, excremento, insectos, rocas, vidrios, casquillos y neumáticos. También se analizaron fotografías satelitales. La conclusión de los argentinos es que en el lugar hubo múltiples incendios de diversa intensidad a lo largo de años, pero ninguno de las dimensiones necesarias para quemar a 43 personas.


 


Hasta el momento, la PGR ha confirmado la identificación de dos de los estudiantes a partir de restos encontrados en las bolsas: Alexander Mora y Jhosivani Guerrero, aunque sólo con el primero se logró una identificación plena vía ADN. En el caso de Guerrero, la identificación se hizo con menor certeza debido a que el deterioro de los restos sólo permitió hacer análisis genéticos experimentales que forenses, como los argentinos, consideran imprecisos.


 


Además, como ningún miembro del EAAF estuvo presente cuando se recogieron las bolsas, el grupo sostiene que no hay evidencia científica para asegurar que esos restos provenían del basurero.


 


(Con información de El Financiero)

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