Después de que la organización internacional Médicos Sin Fronteras (MSF) y el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos aseguraron que aviones rusos bombardearon su hospital el pasado lunes, las autoridades de dicho país negaron las acusaciones.
El gobierno ruso calificó como infundados lo señalamientos de que sus aviones atacaron al hospital ubicado en la provincia de Idlib, al norte de Siria, donde nueve personas murieron y 30 resultaron heridas.
Dimitri Peskov, portavoz del Kremlin, declaró que la organización debe recurrir a fuentes de primera mano con las autoridades oficiales de Siria.
“Rechazamos rotundamente semejantes acusaciones, sobre todo cuando los autores de esas declaraciones son incapaces de probar de alguna forma sus gratuitas acusaciones”.
El ministro de Defensa de Rusia, Igor Konashenkov, explicó que su país no cuenta con barcos en la flotilla del Caspio que sean capaces de lanzar ataques como los suscitados el pasado lunes.
Además de que reiteró que el objetivo son los grupos terroristas, los cuales son embestidos después de un labor de reconocimiento con la que se evitan muertes de civiles.
Konashenkov acusó a Turquía de lanzar una campaña mediática contra su país para evitar perder el control de la zona, donde ha tenido el dominio durante varios años.
El Observatorio también informó que dos hospitales de la región fueron destruidos por los bombardeos, así como otros dos en la ciudad de Alepo y una escuela. Todos los ataques fueron calificados por como crímenes de guerra por la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
(Con información de Notimex)
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