La campaña del presidente boliviano Evo Morales para lograr que el próximo sábado se apruebe la reforma constitucional que le permita reelegirse por cuarta vez consecutiva en 2019, se apoya principalmente en sus logros económicos de los últimos diez años de gobierno.
La propaganda oficialista pretende que con el lema “Con Evo vamos bien y Evo, garantía de estabilidad económica” se refuerce la percepción mayoritaria del progreso de la nación.
El país andino tiene diez millones de habitantes, de los cuales dos millones 600 mil se incorporaron a la clase media durante el mandato de Morales, además de que el PIB pasó de los mil 200 dólares a tres mil.
Asimismo, la campaña compara que desde 2005 hasta la fecha el producto interno del país pasó de ocho mil a 33 mil millones de dólares, donde el crecimiento promedio fue de 5% anual, con superávit fiscal y comercial, y las reservas de divisas llegaron a una cifra cercana al 50% del PIB, uno de los porcentajes más altos del mundo.
El país cuenta con una gran inversión por la venta de gas y minerales, lo que le ha permitido aumentar constantemente los salarios, la construcción de inmuebles, las importaciones, las actividades financieras, gastronómicas y de entretenimiento.
En conclusión una mejora en el bienestar social, sin embargo, también generó un encarecimiento de los bienes de facturación nacional pues la industria ha sido incapaz de sustituir las importaciones en áreas de alimentos, donde antes era autosuficiente.
De acuerdo con economistas el modelo de gobierno que creó Evo Morales llevará al país a una crisis parecida a la que actualmente está atravesando Venezuela.
(Con información de El País)
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