Cómo es posible que esta terrible y dolorosa desaparición forzada de 43 jóvenes haya sido su inspiración para escribir una novela, cuyo actor central es uno de los peones más serviles y más abominables que ha tenido el sistema; que fue el encargado de coordinar a todas las hordas criminales militares y policiacas que llevaban a cabo (y aún lo siguen haciendo) la detención, desaparición, y maestro brillante de esta gran escuela del crimen que ha sido el mal gobierno de México y su Secretaría de Gobernación durante décadas.
El autor dice también que siente la responsabilidad de hablar de las torturas y las ejecuciones que le fueron descritas en las entrevistas que realizó para documentarse sobre este ser siniestro, despiadado e inmoral, que escogió para tema de su libro; además, se atreve a afirmar porque tiene una fuente sólida, pero que no revelará, y quele aseguró en términos mucho más claros que lo que él pone en su libro, que Jesús Piedra Ibarra murió en una sesión de tortura a los pocos días de ser detenido. Y el señor Mejía Madrid, dando por cierta esta información y admitiendo que no la pudo verificar, aun así, él no sólo decidió encubrir a quien le reveló la supuesta verdad de un crimen de esta naturaleza, sino que también lo publicó en su libro y tuvo la insolencia de decirlo en una entrevista periodística, como si le constara. ¿Qué pruebas tiene para afirmarlo? ¿Quién se lo dijo? ¿Un agente del gobierno? ¿Alguien que participó? Si lo cree y habla de sentir responsabilidad ¿por qué no lo denunció? ¿De qué responsabilidad habla entonces el señor Mejía Madrid? ¿Para con quién? Y si realmente se inspiró en la desaparición forzada de los 43 normalistas, y si es tan bueno para encontrar respuestas, ¿por qué no escribir de los responsables del pasado que aún viven y que todavía se mueven en el gobierno, y de los actuales que comandan los ejércitos de terror por todo el país?, que al fin y al cabo es una novela.
http://www.jornada.unam.mx/2015/12/12/opinion/012a1pol

