La Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) discutirá si atrae el amparo de la Iglesia Nativa Americana de México con el cual dicha agrupación busca la aprobación para el uso del peyote en sus diferentes rituales.
El proyecto del ministro Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena contempla que dicha asociación sea reconocida como una iglesia, en cuya religión se practican rituales con el sicotrópico mescalina, contenido en la planta del peyote, de acuerdo a lo difundido por Reforma.
Dicha planta está prohibida por la Ley General de Salud, en el artículo 245, fracción I, al ser considerada como una sustancia sin valor terapéutico, susceptible al abuso y por tanto un grave problema de salud.
El amparo se da luego de que la Secretaría de Gobernación negó a la Iglesia Nativa Americana de México el registro para ser reconocida como una asociación religiosa, situación que, según los quejosos, los discrimina pues hay comunidades indígenas que pueden consumir peyote y hongos alucinógenos al estar exentas en el Código Penal Federal, además de que vulnera sus derecho a la libertad de creencias y manifestación cultural.
En una primera discusión, la ministra Ana Luisa Priego, rechazó el amparo pues “haciendo una ponderación de derechos de los gobernados, en su libertad religiosa frente al derecho humano de la salud pública, este órgano jurisdiccional considera que es legalmente válido y razonable no reconocer personalidad jurídica a una iglesia que pretende utilizar sustancias psicotrópicas en actos de culto público”.
El artículo 245 de la Ley General de Salud es parte también de las normativas que el ministro Arturo Zaldívar busca declarar inconstitucional en el proyecto de amparo del colectivo SMART, cuyos integrantes buscan ejercer su libertad personal para el consumo lúdico de la mariguana.
Con relación a esta discusión, que se espera sea retomada este miércoles, el recién designado subsecretario de Educación Pública, Salvador Jara, dijo en entrevista para El Universal, que no está en contra del debate sobre la despenalización pero que la aprobación de la medida sería algo “muy negativo” que afectaría el tejido social.
“Yo creo que puede tener un efecto muy, muy negativo, porque puede romper mucho con culturas tradicionales muy importantes en México; puede desmembrar mucho el tejido social. Todo depende mucho de las características de la población mexicana que, además, es muy diversa. No me gustaría hacer la prueba sólo para ver qué pasa”.
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