Las formas, decía Don Jesús Reyes Heroles, implican fondo. Son relumbrón, no novedad. ¿Qué acaso Vicente Fox en el 2000 no rompió protocolos con su estilo ranchero, cercano y bronco? Quince años de distancia entre él y Jaime Rodríguez, dan en apariencia, frescura a estas formas broncas.
Concepto que describe una verdad simple: “se acabó la fiesta de los bandidos”. Más allá de dedicatorias aMedina Jr. & Medina Sr., El Bronco apunta directo a la costumbre sin distingo de partidos ni membretes, de asociar poder con lujo, de manejar dinero público como nadie manejaría el propio. Gastar, tirar y robar son posibles gracias a elaborados esquemas esquivos de cualquier austeridad. ¿Verdad, Virgilio? Comprar coberturas mediáticas para informes y pagar miles de millones para ser visto en HD, también.
El Bronco gobernador no es independiente, es político profesional que ahora debe resultados mejores que los del panista Vicente Fox cuando entró a Los Pinos, según decía, para echar a patadas a víboras y tepocatas.
Jaime Rodríguez fue efectivo candidato que ahora debe ser eficiente mandatario. Pasada la celebración, toma de posesión, cabalgata y demás verbena a lomos de TornadoZ, toca ponerse a hacer.
En materia de seguridad pública, tema sensible, auditado y exigido por el empresariado de allá y que no admite ocurrencias, el nombramiento del general Cuauhtémoc Antúnez, ex jefe de la zona militar de Torreón y asesor de Rubén Moreira en Coahuila, confirma que no todo es inventar. Jaime Rodríguez es gobernador. Lo bronco es para la mercadotecnia política.
El nuevo secretario de Gobierno, Manuel González Flores, fue secretario particular del exgobernador Jorge Treviño, coordinador de la fracción del PRI en el estado y delegado del Infonavit. Fernando Elizondo, ex gobernador sustituto panista de la entidad y ex secretario de Energía con Fox, estará a cargo, cuando el Congreso local lo autorice, de la Coordinación Ejecutiva de la Administración Pública, contención, ortodoxia y enlace.
Ayer el Presidente Enrique Peña Nieto aseguró al inaugurar la Semana Nacional de Transparencia 2015, que México ha evolucionado a partir de la buena política que establece nuevos modelos de conducta; sin embargo, tiene que seguir avanzando en la consolidación de esa cultura.
Estampas desde Monterrey y desde Los Pinos que se cruzan para ofrecer transparencia y rendición de cuentas. Austeridad y pulcritud en el manejo de los dineros públicos son clamor social impostergable. Que la “fiesta de los bandidos” termine es tarea, exigencia y meta no exclusiva de la raza norteña.
Es bujía que alimenta el deseo expresado en encuestas y sondeos para castigar a partidos y políticos que no tienen llenadera. Es el estímulo para los bien intencionados, pero también para los populistas de oficio o de ocasión. Los engañosos peligros sobre los que nos advierten se alimentan de errores y tropelías sinfín.
Este artículo fue publicado en La Razón el 06 de Octubre de 2015, agradecemos a Carlos Urdiales su autorización para publicarlo en nuestra página
