Me gustan las efemérides. Por ejemplo, recordar que un día como hoy, Morena, el partido de izquierda conservador en México, solicitó su registro como partido aunque su máximo líder antes hubiera descalificado a las instituciones; me da gusto porque solo en el marco de las leyes y las instituciones, más allá de la retórica, es que se puede afianzar la democracia. Y ese partido ha tenido desde entonces un crecimiento extraordinario, su identificación con los ideales y los discursos de los 70 del siglo pasado aún tiene raíces profundas en la cultura, el folclore y las expectativas sociales.

En definitiva, me gustan las efemérides y a veces asociar las fechas, por ejemplo un día como hoy hace seis años, murió Adolfo Sánchez Vázquez, uno de los filósofos de izquierda más respetados en nuestro país por su consistencia intelectual y su riqueza cultural; estoy seguro de que su obra la desconoce buena parte de la militancia de Morena y, sobre todo, varios de sus dirigentes, incluso su principal líder, que todavía a finales de la década de los ochenta eran militantes del PRI. Y recordar a Sánchez Vázquez no es, o no principalmente, un acto de nostalgia sino escribir con una brújula en la mano para no extraviarse en la demagogia populista y el cálculo pragmático.

