El socavón es más profundo… muchísimo más

Sin género de dudas, se trata de un problema de desaseo al otorgar licitaciones a empresas. El accidente fatal del Paso Exprés en el libramiento de la autopista México-Acapulco no hace más que mostrar una malformación en los métodos que vienen funcionando desde hace muchos años.

Veamos:

—Las empresas española Aldesem y mexicana Epccor obtuvieron la obra del Paso Exprés al presentar una oferta por 901 millones 602 mil pesos que aceptó la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, porque le ahorraba 400 millones en comparación con la más cara.

—Al final, la SCT terminó pagando a Aldesem y Epccor mil 342 millones de pesos más que lo pactado, aun cuando recibió la obra con cinco meses de retraso. Además, durante los trabajos de Aldesem y Epccor, murieron 21 personas en accidentes en la vía de apenas 14.5 kilómetros.

—Epccor fue conformada a partir de la disuelta empresa Gutsa, de la cual su socio mayoritario era Juan Diego Gutiérrez Cortina. Como Gutsa, fue inhabilitada en el sexenio pasado para construir en la Autopista del Sol y en el Instituto Nacional de Cancerología.

—Como Gutsa recibió la licitación directa para levantar la Estela de Luz de Reforma para que estuviera lista el 16 de septiembre de 2010, cobrando 400 millones de pesos, pero la entregó año y medio después de lo pactado y cobrando 880 millones de pesos.

—Como Epccor, en estos momentos acumula un historial de observaciones de la Auditoría Superior de la Federación, como en la reanudación de la construcción del Hospital Centenario Hidalgo, en Aguascalientes, obra otorgada el 24 de diciembre de 2015 por el gobernador priista Carlos Lozano (2010-16).

—Epccor recibió la obra con una oferta por 478 millones 324 mil 500 pesos (por delante de dos empresas que cotizaron más barato y fueron primer y segundo lugares de las licitaciones) y el compromiso de terminarla en noviembre 2016, aunque sigue inconclusa. Pero ya cobró 239 millones.

—Aldesa recibió la licitación de la SCT para construir la primera etapa del distribuidor vial Benito Juárez en León, Guanajuato. Tenía que dejarlo en funcionamiento desde finales de 2016, pero la obra está detenida por fracturas en el asfalto, fallas en el sistema hidráulico y losas levantadas.

—Con una adjudicación de 700 millones de pesos en 2014, Aldesa arrancó con una inversión de 200 millones de pesos. Pero le fueron detectadas fallas estructurales y fisuras y la SCT le rescindió el contrato: no previó que de un cerro bajan grandes volúmenes de agua… al igual que ocurre en el Paso Exprés.

Epccor no sirvió, como Gutsa, y Aldesa no sabe construir en zonas con volúmenes de agua. ¿Por qué siguen recibiendo obras? Porque no funcionan quienes otorgan las licitaciones.


Este artículo fue publicado en La Razón el 18 de julio de 2017, agradecemos a Rubén Cortés su autorización para publicarlo en nuestra página.

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