Recomendamos: Tláhuac y sus alrededores, por Gil Gamés

Ah, los lectores de ‘La Jornada’: a las estatuas de marfil: ¡uno, dos y tres así! Y así se quedan, hasta el fin de los tiempos. Ahí va un navío, un navío cargado de… ¡Osorio! En fon.

Gil no quisiera pasar como un miembro de la mafia del poder, nomás faltaba que lo chupara el diablo, pero con la pena: el hombre a quien ha defendido Liópez, Rigoberto Salgado, delegado de Tláhuac, había ingresado en la nómina de la delegación a cinco familiares y algunas personas digamos cercanas a El Ojos. Gamés lo leyó en su periódico El Universal: Nancy Cortés, “pareja sentimental de El Ojos”, Gil no sabe qué siente cuando lee “pareja sentimental”, algo muy raro, ¿no sería mejor escribir novia?, una novia le da importancia y densidad a una relación; Griselda Cortés y Arisele Cortés, hermanas de “la pareja sentimental”, también alcanzaron salario en la delegación; luego vienen la hermana y el sobrino de El Ojos, Sara Pérez y Christian Salgado, caracho, no olviden la lectora y el lector que todos estos trabajaban en la delegación y cobraban sus buenos dineros.

Luego, por no dejar, Rigoberto Salgado le dio empleo a Betuel Beltrán, jefe de Aguas de la delegación con una averiguación previa del tamaño de un avión y a sus hermanos Édgar y Lucy. Muy bonito, the paradise.Y Dice Rigoberto Salgado que él no sabe nada de las operaciones del criminalazo de Tláhuac. Y dice Liópez que todo esto es una maniobra para enlodar a Morena. Gilga cree que Liópez ha cometido un error garrafal, defender a un criminal. No es la primera vez, por cierto. Salgado acabará con sus huesos en la cárcel y Liópez acusará a la mafia en el poder y, al mismo tiempo, defenderá sin querer queriendo, diría el clásico, a una banda criminal. Como lo oyen.

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