Un día como hoy, pero de 1992, Elizabeth Hernández Puga (CDMX, 1969) se convirtió en la primera nadadora mexicana en cruzar el Canal de la Mancha.
La tarde del 21 de agosto salió de la empedrada playa de Shakespeare, en Dover, Inglaterra; nadó 10 horas con 40 minutos, chocó su mano contra la arena de Calais, Francia, pasadas las 3 de la madrugada; hace 25 años.
En noviembre del mismo año Liza fue reconocida como deportista de excepción con el Premio Nacional del Deporte que recibió del expresidente Carlos Salinas de Gortari.
En los años subsecuentes Liza implantó dos récords mundiales registrados por Guinness; la mayor distancia recorrida en aguas abiertas con 187 kilómetros, alcanzados en 23 horas con 50 minutos en el río Paraná, Argentina; y la mayor distancia durante 24 horas continuas en alberca de 25 metros, 83.7 kms. en las instalaciones de la Universidad de Veracruz.
Historias microscópicas que hacen frente a brutales crónicas sobre corrupción, impunidad, violencia y sinrazón; hazañas que no se eclipsan frente a la decadencia de narcos, falsos ídolos sociales que inspiran series de televisión, corridos, libros y películas.
México tiene miles de historias como la que hoy cumple 25 años. Falta rescatarlas y prestarle atención a las que hoy mismo, por fortuna, se desarrollan. Estudiantes, deportistas, artistas que destacan entre los mejores; concursos académicos, científicos donde el nombre de nuestro país es sinónimo de capacidad, creatividad y carácter.
Pequeñas grandes historias que conforman un mosaico nacional halagüeño, con casi 26 millones de niños y adolescentes de vuelta a clases, un nuevo modelo educativo para aprender a aprender, una política social que fomenta sueños como el que Liza tuvo hace años, como el que hoy, otros jóvenes persiguen a diario.
Comunicadora, esposa, madre y eterna nadadora, Liza muestra el alcance del cuerpo y la mente cuando soñamos despiertos y trabajamos soñando. Razones para iluminar nuestro pasado, presente y futuro como colectivo nacional.
Y otra pequeña historia. El partido Morena encuestó durante el fin de semana a ciudadanos chilangos para saber a quién le gustaría ver en la boleta electoral como su candidat@ a la Jefatura de Gobierno de la CDMX en 2018. El resultado se dará a conocer el jueves.
Entre Ricardo Monreal, Claudia Sheinbaum, Martí Batres y Mario Delgado, la encuesta morena y el dedazo de AMLO decidirán. Fundamentalmente el dedo de su dueño.
Si alguien duda sobre el ADN priista en López Obrador, tómese esta encuesta como muestra de democracia partidista simulada (con ayuda de encuestados que sirven de coartada) para demostrar que, si del PRI critican el tapadismo a lo Peña Nieto, en Morena, AMLO hace exactamente lo mismo.
Siempre lo hace, más cuando las encuestas contradicen su voluntad. Pregúntenle a Marcelo Ebrard en 2012 o el próximo viernes a Ricardo Monreal. Historia que se repite en un feudo político cada vez más familiar, nepotista y vertical.
Este artículo fue publicado en La Razón el 22 de agosto de 2017, agradecemos a Carlos Urdiales su autorización para publicarlo en nuestra página.

