El delegado de Morena en Tláhuac, Rigoberto Salgado, comenzó a ser investigado en julio de 2016 por la Contraloría General de la Ciudad de México. El periódico La Crónica había publicado que el jefe delegacional habría utilizado recursos públicos, humanos y materiales, en beneficio de un restaurante de su propiedad: La Carreta del Pacífico.
El diario recogió testimonios de trabajadores delegacionales (“como esto es del jefe, pues hay que chingarle”) que estaban enfundados en overoles “con la leyenda GDF” y constató que estos se trasladaban en camionetas de la demarcación.
Salgado se negó a hablar sobre esto, y más tarde negó tener vínculos de interés con el restaurante.
La Contraloría radicó la denuncia en el expediente CI/TLH/D/0167/2016. Como primera diligencia ordenó una inspección ocular en el establecimiento mercantil, la cual fue realizada por la contralora interna Fabiola Espinosa García.
En un informe rendido el 25 de agosto pasado a la Fiscalía para la Investigación de los Delitos Cometidos por Servidores Públicos, la contralora señaló que había encontrado en la obra a ocho empleados de la delegación Tláhuac: entre ellos, al jefe de sección Antonio Meza Morales, y al sobrestante de la oficina de Guarniciones y Banquetas, José Delgado López.
“Vestían uniformes de dicha delegación”, indicó la funcionaria.
En el lugar había además una camioneta y “una revolvedora de concreto con placas 550-YSM cargada con material”.
Según el documento, tenían “logotipos de la Delegación Tláhuac”.
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