Gil estaba pensando en la fanfarronería. Absorto en sus pensamientos, mju, fabricó una pregunta: ¿qué pasaría si un aspirante a candidato a la Presidencia del PRI, vamos a decir Meade, o Nuño, o Narro, le presentara un libro a Gamés con bombo y platillo en la Feria del Libro del Zócalo? Gilga supone, y supone bien, que se armaría un pequeño escándalo (ojo: Gamés ha escrito pequeño), le atraería una tempestad de tuitazos, algunos insultos de las brigadas de Morena, tal vez una caricatura de los moneros de La Jornada y no pocas mentadas de madre.
¿Qué pasa si Liópez le presenta un libro a su subordinado Paco Ignacio Taibo II en la Feria de Libro del Zócalo? Nada, el acto atrae algunas notas y fotos impresas en la prensa y no pocos elogios de la galería. El incienso de la iglesia apenas y deja ver la realidad. ¿Liópez es un político que persigue el poder? Sí. ¿Liópez es perfecto? Sí. ¿Liópez concentra el bien? Sí. Un honor estar con Obrador y que me presente mi libro. Qué desvergüenza.
Mayordomo de la utopía
¿No habíamos quedado en que la excesiva cercanía de cualquier poder enajena lo único que al final posee un escritor: la imaginación y la libertad? No habíamos quedado en nada, PIT puede ser el espantapájaros de Liópez y cosechar aplausos. Por estas razones Gil pensaba en la fanfarronería, esas personas que alardean de lo que es y lo que no es, en especial de ser valientes. Con la pena, pero ser un mayordomo político de un candidato es una pena para cualquier escritor, y aceptarle chamba, peor, mucho peor. El poder es el poder, aun cuando en el templo de Morena supongan que hay un poder bueno y un poder malo. ¿No le da vergüenza PIT?
Así las casas (muletilla patrocinada por Grupo Higa), Liópez le presentó su libro a PIT II. En entrevista, antes de perorar sobre Patria, Liópez, sin respeto alguno por las páginas impresas de Taibo, el escritor, se dio vuelo hablando de los enredos políticos del momento. ¿Libro? ¿Cuál libro? Gran frase de Liópez en la presentación: “La política es hacer historia y no se puede transformar el país sin conocer la historia”.
Por cierto, a Taibo no le ha importado llamarle a su libro Patria, como la magnífica novela de Fernando Aramburu publicada por Tusquets. Les dice Gilga, esta novela trata del día en que ETA anuncia el abandono de las armas y Bittori se dirige al cementerio para contarle a la tumba de su marido el Txato, asesinado por los terroristas, que ha decidido volver a la casa donde vivieron.
Cierto, ¿qué le va a importar a un escritor más o menos pedestre esta historia, y a un político rupestre como Liópez? Nada. Oiga, Taibo, su libro Patria se llama como el de Aramburu, que se publicó antes. Nada le hace. Señor Taibo II: sus libros de historia contienen una buena parte de aquellos textos que usted escribió para la historia gráfica, de cómics, que publicó la editorial Nueva Imagen en los años 80, ¿se acuerda? No eran malos, por cierto.
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