Desde su privilegiado espacio semanal en Milenio Estado de México, Barranco se ha dedicado de manera sistemática a violentarme y a difamarme.

Misoginia y violencia de género: mi experiencia

El pasado 20 de octubre fui designada como Comisionada del Sistema Estatal Anticorrupción del Estado de México resultado de una concurrida convocatoria pública. Días antes, el 30 de septiembre, concluí mi encargo como Consejera Electoral en el Instituto Electoral del Estado de México, encargo al que fui designada también producto de una convocatoria pública y después de un examen de conocimientos, una entrevista y un ensayo escrito.

En días pasados, después de una larga reflexión personal, decidí postear desde @palmiratapia una serie de tuits denunciando la campaña dirigida en mi contra por parte de Bernardo Barranco Villafán acompañado por Gabriel Corona Armenta. Desde su privilegiado espacio semanal en Milenio Estado de México, Barranco se ha dedicado de manera sistemática a violentarme y a difamarme. En su columna, se ha referido a mi como “trepadora”[1], adjetivo cuyas connotaciones van desde persona que intenta mejorar su posición sin importarle los medios” hasta “mujer que consigue prebendas con sexo” y “prostituta”.

 ¿Cuál es el daño que me infringe Barranco al adjetivarme de esa forma? ¿Qué imagen construye sobre mi ante sus numerosos lectores, producto de su trayectoria en medios escritos y televisión? Me parece inaudito que Bernardo, con su preparación académica que no es menor, con la altura intelectual que presume y el respeto que ha construido entre la opinión pública, use su columna para destruir vidas, personas y en este caso familias. Que grave que personalidades que ocupan espacios privilegiados en los medios, como es su caso, perpetúe la imagen de mujeres públicas, no como quienes nos esforzamos por seguir avanzando profesionalmente en el ámbito público, sino como aquellas que avanzamos en nuestras carreras solo porque somos “trepadoras”.

 En otro de sus artículos me señala como “responsable de corrupción electoral en el conteo y cómputo distrital del pasado proceso electoral” del Estado de México[2].  De acuerdo a la definición de Transparencia Internacional, corrupción es el abuso del poder público para beneficio privado. ¿Bernardo quiere decir que use mi posición como Consejera Electoral para obtener lucro, dinero o beneficios personales? Si es así que denuncie y en tribunales muestre las pruebas de su dicho. En breve yo haré lo propio.

En otro de sus artículos, me juzga como “responsable de uno de los senderos más dudoso y escabrosos del proceso electoral del 2017. Ese triángulo que quiso cuadrarlo a la fuerza, me refiero al conteo Rápido-PREP-Cómputo Distrital”[3]. De nada vale para el experto en temas electorales y religión, que especialistas de la UNAM, CIDE, TEC de Monterrey y el ITAM con mucho más empaque académico que el en estos temas, hayan analizado, revisado e, incluso auditado la calidad de la información, esto último a cargo de un equipo de expertos de la FES Aragón-UNAM, confirmando que no hubo manipulación ni sesgo a favor de uno u otro candidato.

Afirma también que “seguramente encontrará un acomodo jugoso en el régimen como premio a su dudoso comportamiento”. ¿Qué insinúa con ello? De manera similar, Gabriel Corona Armenta, con quien compartí la mesa del Consejo General del IEEM, afirma que mi designación como Comisionada en el Sistema Estatal Anticorrupción “revela la gratitud que le tienen por no impedir el sesgo a favor del PRI en el conteo rápido y evitar la aplicación del PREP Casilla”.[4] Lo que hay detrás de estas líneas es la arraigada idea de que si una mujer logra avanzar en su carrera profesional no es por su trabajo o su capacidad sino por su dudoso comportamiento.

Veo venir más ataques en mi contra, me asusta que incluso puedan ser físicos, no solo es la cómoda distancia que existe entre sus columnas semanales y mi persona, Barranco y Corona son apologistas del odio, de ello viven, la explicación sobra.

También dirán que le apuesto a victimizarme, a usar el tema de violencia política de género aprovechando mi condición de mujer. De nada vale mi experiencia profesional previa ni mi formación académica. De nada vale que ambos, profesionales de lo electoral y conocedores de los Protocolos para Atender la Violencia Política Contra las Mujeres hayan abonado a su construcción y ahora me violenten. De nada vale que en sus intervenciones públicas o en sus artículos denuncien los feminicidios como un problema de seguridad nacional si a la vez y de manera totalmente incongruente e irresponsable actúan de esta forma.

 ¿Cómo reaccionarían si alguien hiciera lo mismo a sus hijas, hermanas, esposas o madres? ¿Qué harían? ¿Se mostrarían empáticos con su sufrimiento? Es mejor preguntárselo a ambos.

 Acostumbrados a juzgar sin evidencias, a crucificar en la arena pública a quienes no comulgan con sus posiciones y amparándose en una supuesta libertad de expresión que más bien es libertinaje, seguirán intentando disminuirme, denigrarme, pisotear mi dignidad, violentarme, avergonzarme ante mi familia y mis amigos.

¿Por qué entonces denunciar públicamente estos hechos? Porque precisamente el silencio es el mejor aliado de los misóginos. Porque no permitiré que me amedrenten ni minen mi confianza. Porque la ciudadanía debe observar su comportamiento. Y también porque quiero inspirar a otras mujeres que están pasando por una situación similar a que no se queden calladas.

 En la decisión personal de exhibir públicamente los dichos de Bernardo y Gabriel sobre mi persona he encontrado en las redes sociales un gran aliado, en tan solo dos días miles de personas han conocido mi caso y muchas de ellas, la mayoría desconocidas, han manifestado su sororidad y me han hecho sentir que no estoy sola.

 ¿Qué he aprendido de esta experiencia? Como servidores públicos estamos bajo el escrutinio público y los medios también juegan un papel fundamental para una verdadera rendición de cuentas. Lo que no significa que debamos quedarnos inertes ante imputaciones sin fundamento ni campañas negras que solo alimentan el odio, la desconfianza y el descrédito en este país. Las autoridades y la opinión pública merecen conocer todas las voces y ésta es la mía.

[1]http://www.milenio.com/firmas/bernardo_barranco/Ciudadanos-carnales-comite-anticorrupcion_18_1045875471.html

[2] http://www.milenio.com/firmas/bernardo_barranco/Fepade-signos-regresivos_18_1054874541.html

[3] http://www.milenio.com/firmas/bernardo_barranco/IEEM-van-vienen_18_1042275801.html

[4] http://www.milenio.com/firmas/gabriel_corona/Mazo-combate-corrupcion_18_1055474470.html

Autor

Scroll al inicio