“Beto está asustado, me lo encontré en el aeropuerto de la CDMX con Andrés Manuel. Vi a Beto cabizbajo y a Andrés Manuel preocupado, estaban casi pegaditos al baño”. La revelación es de El Bronco y, el mencionado Beto, es Alberto Anaya, dueño del PT, aliado de Morena.
La imagen de ambos dirigentes con apariencia de tener el mundo encima debe ser ubicada en contexto: en Nuevo León se extraviaron 100 millones de pesos del erario que el gobernador le dio a una organización social creada por el PT, encargada de atender 73 guarderías públicas en 15 estados.
Son los Centros de Desarrollo Infantil (Cendis), gestionados por la organización Tierra y Libertad, fundada por el PT y dirigida por Lupita, que es como llama El Bronco a Guadalupe Rodríguez, esposa de Anaya, y miembro de la dirigencia del PT desde hace 22 años.
Lupita recibió 100 millones de pesos de nuestros impuestos para atender niños con padres de escasos recursos (sólo en Nuevo León, eh) y resulta que esos 100 millones de pesos desaparecieron en otros usos.
Según el gobernador del estado, “recibimos el recurso de la Federación y lo depositamos en la cuenta que la Federación indica para los Cendis, pero yo no sé si Beto o Lupita hayan distraído el recurso en otra cosa”. El “recurso” son, hay que insistir: 100 millones de pesos.
Pero Beto dice que El Bronco “de manera ilícita nos transfirió los recursos (es decir: 100 millones de pesos) que estaban bajo su responsabilidad”. La respuesta del dueño del PT y principal aliado político de AMLO es una alocada huida hacia adelante.
Porque acepta que recibió dinero: “de manera ilícita nos transfirió los recursos”; mientras El Bronco advierte que Alberto Anaya “ya no encuentra la salida”. Sin embargo, el dirigente del PT lleva 22 años manejando a su antojo los dineros de nuestros impuestos, en absoluta impunidad.
Es preciso recordar que Beto y Lupita crearon el negocio del PT en 1990 y en 1995 incluyeron en la cúpula a los hermanos Óscar y Alejandro González Yáñez. Desde entonces, las dos familias han controlado 4 mil 634 millones de pesos quitados por el Estado al contribuyente para mantener a ese partido.
Es el mismo Beto que, como dirigente de un partido que existe gracias a la democracia, fue hace un mes a la embajada de Corea del Norte en la CDMX a expresar su solidaridad con el embajador Kim Hyong Gil, ya expulsado del país en protesta por las pruebas nucleares de su gobierno.
Un truhán como cualquier gobernador priista encarcelado. Ah, pero no te atrevas a decirlo, porque eres quemado en leña verde.
Es de izquierda y, sobre todo…
Es amigo de “Andrés”.
Este artículo fue publicado en La Razón el 30 de octubre de 2017, agradecemos a Rubén Cortés su autorización para publicarlo en nuestra página.
