José Antonio Meade es un economista sólido. No hay duda de sus conocimientos técnicos.
Pero también sabe consensuar, dialogar y negociar con las distintas fuerzas políticas, como se ha visto con los acuerdos presupuestales. Y trae el ADN político de los secretarios de Hacienda, quienes, si pueden, desde luego se forman para ser candidatos presidenciales y lograr ser mandatarios.
DE LÓPEZ PORTILLO A CORDERO
El último que lo logró, hace casi 40 años, fue José López Portillo, quien fue el secretario de Hacienda de Echeverría y logró ser Presidente, claro, en otros tiempos donde el voto no se contaba y la transparencia electoral no existía.
Otro intento mucho más reciente de un secretario de Hacienda que busca la candidatura presidencial lo tuvimos tan sólo el sexenio pasado, cuando Ernesto Cordero, siendo secretario de Hacienda, buscó la candidatura del PAN, que, al final, no alcanzó. Hoy en día es presidente del Senado.
CANDIDATURA DESDE HACIENDA…
¿Se puede crear una candidatura presidencial desde Hacienda? Sin duda. Pero no todos la buscan o… la logran.
Hacienda es una secretaría que tiene que ver con todos los gobernadores, por las partidas presupuestales, pero también con los distintos órdenes de gobierno y los otros dos poderes del Estado, el Legislativo y el Judicial.
En ese sentido, el secretario de Hacienda tiene poder presupuestal y de influencia. Pero no necesariamente es político. En el caso de Meade, sí hay una clara vocación política.
Negociación presupuestal y otras secretarías
Meade ha sido secretario de Hacienda dos veces. En ambas ocasiones ha negociado con los partidos políticos y ha alcanzado la aprobación de sus presupuestos, aunque traigan ajustes necesarios.
Es el caso del actual Presupuesto, recién aprobado para el 2018, que viene con ajuste en el gasto para alcanzar la meta de superávit primario y la tendencia descendente de la deuda pública.
Además, como sabemos, es un servidor público con una visión más amplia, pues en esta administración fue canciller y secretario de Desarrollo Social, mientras que en la pasada administración también fue secretario de Energía.
MEADE-PRI, LIBRAN CRÍTICA A CORRUPCIÓN
Meade tendrá que enfrentar a López Obrador. Pero, de entrada, trae un beneficio: no tiene escándalos de corrupción, que son los que han matado al PRI en este último sexenio.
Tendrá que aprender a ser candidato, a estar frente a multitudes y emocionar. Meade tiene ganada buena parte de la clase política que lo ha tratado, ha negociado con él o sabe de su paso por la administración pública, y los mercados están convencidos de que es un candidato serio para llevar la economía (ha cerrado bien dos sexenios, sin problemas de crisis financiera ni fiscal). Su reto será la obtención y aprobación del conocimiento popular.
González Anaya,
garantía de cierre sexenal
José Antonio González Anaya por fin regresa a Hacienda. Es garantía de seriedad. Ayer que tomó las riendas hacendarias, lo dijo: guardaré las finanzas públicas sanas y buscaré un crecimiento prudente. Hay que creerle.
González Anaya conoce bien la institución. No habrá curva de aprendizaje. Estuvo a cargo desde el enlace con entidades federativas, igual que seguros y pensiones, hasta la Subsecretaría de Ingresos.
Además, viene de haber podido darle viabilidad al IMSS frente a las pensiones, así como de haberle impuesto un ajuste a Pemex y llevarlo por el camino de comportarse como una empresa, con alianzas, exploración (encontró pozos) y relanzamiento de negocios, como la franquicia Pemex.
¿Qué esperamos de González Anaya? Prudencia en finanzas y permitir un crecimiento moderado que ayude a cerrar bien el sexenio. Sin embargo, ahí estará el reto de una reforma fiscal de Trump que quizá se nos venga encima, digo, para que en Hacienda no les falte la adrenalina.
Este artículo fue publicado en El Excélsior el 28 de noviembre de 2017, agradecemos a José Yuste su autorización para publicarlo en nuestra página.

