Ah, pero ni tan abierta, la elección del PRD en CDMX

Aunque se llame elección abierta a la búsqueda del candidato a Jefe de Gobierno que toca al PRD poner en el Frente, lo cierto es que quienes decidirán son los cinco dueños de las tribus en la capital: Leonel Luna, Víctor Hugo Lobo, Mauricio Toledo, Julio César Moreno y Dione Anguiano.

Ellos cinco controlan a los grupos del Consejo Electivo (más de 200 integrantes) que será el encargado de seleccionar, por voto a mano alzada, al candidato o candidata a la Ciudad de México entre Alejandra Barrales, Salomón Chertorivski y Armando Ahued.

¿Y las encuestas? Pues sí, sí habrá encuestas para medir la aceptación de los tres aspirantes entre la ciudadanía. Pero estas mediciones serán usadas únicamente como herramienta para que decidan su voto los más de 200 integrantes del Consejo o, más bien, los cinco jefes de tribus.

Es decir, la ciudadanía será consultada en sondeos, pero sus preferencias no van a decidir. Servirán sólo como una guía (si así quisieran hacerlo, eh) para que decidan los jefes de las cinco familias, perdón tribus: suena más esto a El Padrino, de Mario Puzo, que a un análisis político.

A vuelo de pájaro, todo indicaría que Alejandra Barrales tiene todas las de ganar, porque lleva más de un cuarto de siglo de militancia perredista, moviéndose entre esas tribus. Incluso acaba de lidiar con sus integrantes y sus jefes como dirigente nacional del PRD.
Así, cuando Salomón Chertorivski y Armando Ahued estaban haciendo carrera como funcionarios eficaces en la administración pública, trascendiendo cualquier ámbito partidista, ya Barrales hacia labor territorial, acordaba con las tribus y sus jefes y hasta tomaba tribunas del Congreso.

Sin embargo, hay que apuntar que Alejandra Barrales no comanda ningún grupo dentro del PRD y que carece de base social en la ciudad: justo por eso fue que la escogieron para ser, hasta hace una semana, presidenta nacional, pues al no pertenecer a ninguna tribu, podía mediar entre éstas.

Es decir, ya por ese ángulo tiene una ventaja sobre Salomón Chertorivski y Armando Ahued. Además de que haber sido la jefa del PRD hasta el pasado sábado, le permitió que todavía se esté promocionando su imagen en spots que aparecen aún en dos mil 500 emisoras de radio y TV en todo el país.

Es de elogiar que el PRD evite el dedazo en la capital con un proceso entre tres. Pero tampoco nos llamemos a engaño: será un dedo gordo de cinco jefes de tribus que controlan a más de 200 votantes en el Consejo Electivo. ¿Tiene sentido entonces que se desangren tres aspirantes en una contienda interna?

Para nada. Es sólo hacer una cosa mala…

Que parece buena.


Este artículo fue publicado en La Razón el 13 de diciembre de 2017, agradecemos a Rubén Cortés su autorización para publicarlo en nuestra página.

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