Las encuestas para 2018 sufrirán consecuencias notables con la irrupción de los sondeos de las cuentas más seguidas en redes sociales entre los líderes de opinión del país, como las de Joaquín López-Dóriga en Twitter y Facebook.
Joaquín es el periodista más seguido en Twitter en México (siete millones 882 mil 821) y en las dos últimas semanas preguntó en su cuenta “¿Si las elecciones presidenciales, fueran hoy ¿por quién votaría?”. Preguntó lo mismo en Facebook a su millón 168 mil 072 seguidores.
El ejercicio recuerda que en las pasadas elecciones de Estados Unidos, los paneles de especialistas de los medios erraron al señalar siempre a Clinton como ganadora; mientras las encuestas de los mismos medios, en Twitter, favorecieron siempre a Trump.
Y eso que las redes no eran el espacio natural de los votantes de Trump, caracterizados como “blancos sin título universitario”. Veamos:
—En sondeos en Twitter tras el primer debate (26 de septiembre), Trump ganó en Bloomberg (62 por ciento a 38), USA TODAY (55 a 45), TIME (60 a 40) y CNBC (59 a 41). Clinton sólo en CNN (62 a 27).
—En los sondeos en Twitter tras el tercer debate (19 de octubre), Trump ganó en NYTOpinion (59 a 27), Boston Globe (48 a 39), USA TODAY (53 a 27) y The Washington Times(74 a 20). Clinton sólo ganó en CNN (52 a 39).
—Pero los expertos de esos medios siempre dieron ganadora a Clinton, por considerarla más preparada, con mayor experiencia política, mejor instrucción intelectual, visión de futuro y control exhaustivo de temas programáticos.
Mientras, aquí, en las tres encuestas de Joaquín en Twitter se ha impuesto el candidato del PRI-Verde-Panal, José Antonio Meade, aunque es una red dominada por sectores favorables a AMLO, el candidato de Morena-PT-PES. En cambio, en Facebook sí ganó AMLO.
Una división llamativa, pues también en Facebook son mayoría los chairos, esas personas que, según el Colmex, “defienden causas sociales y políticas en contra de las ideologías de derecha, pero a las que se atribuye falta de compromiso verdadero con lo que dicen defender”. Es decir: obradoristas.
Así que las encuestas en redes, de personajes muy seguidos, con ascendencia y credibilidad como Joaquín, tendrán mucho peso, sobre todo ahora que los partidos no hicieron caso a los resultados de las encuestas al decidir sus candidatos presidenciales: ninguno seleccionó a los más populares.
Además de que las casas encuestadoras tradicionales perdieron capacidad para acertar en comicios en México y el resto del mundo (aquí, las intermedias de 2016 y Edomex; fuera, Brexit, proceso de paz en Colombia…). La gente es sincera ante sí misma, no ante un encuestador.
Por eso hay que seguir las mediciones de Joaquín.
Este artículo fue publicado en La Razón el 21 de diciembre de 2017, agradecemos a Rubén Cortés su autorización para publicarlo en nuestra página.

