Las elecciones federales en México están a la vuelta de la esquina. En el 2018 México renovará a su presidente, pero también las cámaras de diputados y senadores, así como gobernadores y legisladores locales. Los partidos políticos y candidatos independientes harán un uso intensivo de todos los medios (tradicionales y electrónicos) para conseguir más votos. Es de esperarse que además de las campañas oficiales, haya estrategias oscuras, propaganda oculta, legiones de bots y trolls, etc. El periodismo, entendido como un servicio público, tiene una gran responsabilidad por delante.
Es bien sabido que muchos medios mexicanos se mueven por lógicas político-económicas y que sus lealtades están fijadas de antemano. No hay periodismo realmente cuando está limitada la libertad de investigar, cuestionar y verificar información. Los medios que “traen línea” están más cerca de la propaganda que del periodismo. Sin embargo, nunca hay que olvidar que el periodismo lo hacen individuos con capacidad de decisión. Incluso en el medio más “vendido” puede haber grandes periodistas que actúen de manera ética. Además, cada vez hay más periodistas independientes que investigan por cuenta propia más allá de la lógica industrial de los medios. Para todos ellos, los interesados en hacer buen periodismo electoral, está dedicado el siguiente decálogo para considerar al momento de planear la cobertura informativa de las próximas elecciones:
1.- Recordar que el periodismo es un servicio público
Aunque muchos empresarios no lo vean así, la labor informativa tiene un componente central de servicio público. En una elección, el periodismo debe ayudar a tomar decisiones: por quién votar, cómo, cuándo, por qué. No se trata de hacer campaña por uno de los candidatos, sino de brindar elementos sólidos para que el lector tome su propia decisión. Muchos periodistas creen en lo que en México se le conoce como “periodismo madreador”, que consiste en hacer investigaciones o notas con el objetivo de golpear a ciertos políticos. A veces eso ayuda a sacar a la luz temas de corrupción y malos manejos. Sin embargo, esta noción muchas veces deja fuera al ciudadano lector y crea redes de complicidades entre los medios y los políticos. Por ello considero mejor hacer una cobertura electoral enfocada en servir al ciudadano. Es a él al que hay que dirigirse, no a los políticos. Es por el lector que hay que investigar y cuestionar a los políticos; no por golpear al contrario ni por ganar los favores del candidato puntero.
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