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Motivadas por la indignación y decididas a corregir el desequilibrio de poder que parecía incontrolable hace algunos meses, trescientas actrices famosas y agentes, escritoras, productoras y ejecutivas de la industria del entretenimiento han formado una iniciativa ambiciosa y en expansión para combatir el acoso sexual sistémico en Hollywood y en los lugares de trabajo de todo el país.

La iniciativa incluye:

— Un fondo de defensoría jurídica, que cuenta con 13 millones de dólares en donaciones, para ayudar a las mujeres menos privilegiadas —como las conserjes, las enfermeras y las que trabajan en el campo, las fábricas, los restaurantes y los hoteles— a protegerse de las conductas sexuales inadecuadas y los efectos colaterales por denunciarlas.

— Legislación para penalizar a las empresas que toleren el acoso reiterado y evitar el uso de acuerdos de no divulgación para silenciar a las víctimas.

— Una campaña para alcanzar la paridad de género en los estudios y las agencias de talentos que ya ha comenzado a prosperar.

— Una petición para que las mujeres que caminen por la alfombra roja en la entrega de los Globos de Oro alcen la voz y generen conciencia vistiendo de negro.

El movimiento, llamado Time’s Up (Es hora de que termine), se anunció el lunes con una apasionada promesa de apoyo a las mujeres de la clase trabajadora en una carta abierta que firmaron cientos de mujeres del mundo del espectáculo, muchas de las cuales son figuras consumadas. La carta también se publicó en un desplegado en The New York Times y en La Opinión, el diario en español más leído de Estados Unidos.

“La lucha para que las mujeres se abran paso, escalen posiciones o simplemente se hagan oír y sean reconocidas en los lugares de trabajo dominados por los hombres debe acabar; el tiempo se acabó para este monopolio impenetrable”, se lee en la carta.

El grupo es una respuesta a la interrogante de cómo responderían las mujeres en Hollywood al torrente de acusaciones que ha trastocado las carreras de hombres poderosos en una industria donde la prevalencia de conductas sexuales predatorias ha tenido como resultado el cliché minimizador del “sofá para seleccionar al reparto” y donde el silencio ha sido la condición para la contratación.

Time’s Up también ayuda a apaciguar las críticas de que la atención en el movimiento #MeToo (#YoTambién) ha estado dominada por las mujeres que acusan a los hombres de alto perfil, mientras que los esfuerzos de las mujeres de la clase trabajadora habían pasado inadvertidos.

Más información: http://nyti.ms/2Ar88Qg

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