Juntos somos… ¿imparables o deficientes?

Cruje el Frente por arriba, no por las encuestas, no por la promoción de su jefe Ricardo Anaya. Cruje en la cabeza de quienes escuchan su propaganda.

En su primer oleaje publicitario la coalición Por México al Frente presume: “Juntos somos imparables, juntos PAN, PRD y MC gobernamos 16 entidades, juntos gobernamos más de 800 municipios que concentran prácticamente el 50 por ciento de la población nacional, juntos hemos sacado gobiernos corruptos de casas de gobierno…” (http:// ow.ly/794g30hEdYT).

La alternancia llegó a México hace años. En 1989 el panista-anayista Ernesto Ruffo se convirtió en el primer gobernador no priista del país. Décadas en las cuales más estados y municipios se incorporan a la incertidumbre democrática. Partidos se van y regresan sin que eso sorprenda o ilusione.

Gobiernos de coalición también hace rato que son parte del paisaje político nacional. Alianzas en Oaxaca, Puebla, Guerrero, Chiapas, Chihuahua, Sinaloa, Nayarit o, recientemente, Veracruz, han reducido el imaginario de bastiones tricolores invencibles hasta dejar, al Estado de México, como excepción que confirma tendencia.

A partir de los logros aliancistas que Ricardo Anaya presume en discursos y anuncios, al mandamás de Por México al Frente también le correspondería explicar sus ineficiencias públicas.

Los gobiernos emanados de alianzas PAN-PRD-MC que, dice Anaya, son imparables, han sido tan deficientes como otras administraciones municipales o estatales nacidas de gemelos muéganos ideológicos y programáticos.

Las banderas insignia que llevaron al poder a los aliancistas Gabino Cué en Oaxaca (2010, PAN-PRD- Convergencia y PT), a Mario López Valdez en Sinaloa (2010, PAN-PRD-Convergencia), a Antonio Echavarría en Nayarit (1999 PAN-PRD-PT y PRS), a Rafael Moreno Valle en Puebla (2010, PAN-PRD-Convergencia y Panal) o a Pablo Salazar Mendiguchía en Chiapas en el 2000 (respaldado por ocho partidos), fueron las mismas que hoy enarbola Anaya; acabar con la corrupción, impunidad, pobreza y monopolio priista. Y en determinados casos lo más notable ha sido la instauración de nuevos cotos de poder. Nota: Convergencia es hoy Movimiento Ciudadano; su líder, entonces y ahora es Dante Delgado, la tercera pata de la mesa de Por México al Frente.

El discurso de Ricardo Anaya sobre oasis de justicia social vía gobiernos de coalición se cae al mirar estos casos emblemáticos. Echan a unos políticos para instalarse otros, pero la CNTE y sus plantones infinitos, las masacres y pobreza de comunidades indígenas en Chiapas y Guerrero, el narco en el triángulo dorado al norte de México, la disparidad económica y social de los pobres, al menos la mitad de todos ellos, poco se ha modificado, su estadística, dolores y atrofias sociales siguen ahí y acaso iniciativas federales logran paliar la deuda.

El Frente de Ricardo Anaya cruje también en Morelos donde PRD irá solo con Rodrigo Gayosso. En Puebla se entrega la plaza a Moreno Valle y a su esposa. Queremos políticos eficientes o sólo imparables. Es pregunta.


Este artículo fue publicado en La Razón el 9 de enero de 2018, agradecemos a Carlos Urdiales su autorización para publicarlo en nuestra página.

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