Andrés y los medios

Andrés y los medios

En MORENA caben todos… o casi todos.

Prácticamente cualquier “pecado” puede ser perdonado excepto uno, pecado capital que lleva a la condena inmediata, implacable. Ese pecado es la crítica al dirigente máximo, al caudillo, a aquel por y para quien el partido existe. Eso sí no tiene manera de ser disculpado.

El elemento sobre el cual se miden las trayectorias de las figuras públicas, su probidad y su capacidad es uno sólo y siempre el mismo, a saber, si apoyan o no a Andrés Manuel López Obrador.

Bajo este criterio único es que se encuentra uno con las más brutales contradicciones.

En MORENA es un prócer de la Patria Manuel Bartlett Díaz mientras a Cuauhtémoc Cárdenas se atreven a llamarlo traidor y descalificarlo porque no ha manifestado su subordinación al caudillo.

Esteban Moctezuma fue anunciado en su evento en el Auditorio Nacional como “luchador social” (¡cómo devaluaron el concepto en ese momento!) olvidando que como Secretario de Gobernación zedillista tendió una celada a la comandancia del EZLN cuando había un diálogo pactado. Para ellos mismos Marichuy es parte de la Mafia del Poder porque cometió el terrible crimen de querer competir en el escenario político electoral en representación de un sector muy importante del indigenismo en México sin ir a abdicar ante el candidato de MORENA.

Acaban de realizar hace poco un evento varias organizaciones campesinas de izquierda para anunciar que suman varios miles de votos (¡viva el corporativismo!) a Andrés Manuel sin siquiera cuestionar que, en caso de ganar, su Secretario de Agricultura sería Víctor Manuel Villalobos, hombre que ha defendido los intereses de la transnacional MONSANTO a lo largo de su trayectoria. La Izquierda campesina luchando por poner el sector en manos de MONSANTO, ¡lo que hay que ver!

Siguen denunciando el FOBRAPROA como uno de los saqueos más grandes en la historia del país mientras tienen a Alfonso Romo, uno de sus principales beneficiarios, como el hombre más cercano a Andrés. Junto a Romo viaja quien han denominado “el mayor representante de la izquierda en México”, rumbo a Chile, sin el menor pudor y recato, pese a que el empresario tuvo vínculos más que probados con la dictadura de Augusto Pinochet.

Andrés y los medios

Así podríamos seguir enumerando sus múltiples contradicciones. Cada una de ellas una prueba más de que el único elemento que determina la “calidad moral” de los integrantes de MORENA, donde gente como Martí Batres dice que tienen una superioridad incuestionable, es su sometimiento al dirigente. Por ello, quienes eran de la Mafia del Poder hace breve tiempo hoy son compañeros de lucha y quienes por años fueron compañeros de luchas y causas hoy son enemigos jurados por el simple crimen de no sumarse a AMLO, crimen que es agravado si se atreven además a criticarlo.

Así, una de las relaciones más tortuosas de Andrés Manuel es con la prensa, pues la tarea fundamental de la misma es justo esa, cuestionar, inquirir, ser incómoda.

Sin lugar a dudas el candidato de MORENA quisiera una prensa oficial y oficiosa. Algo así como que todos los medios fueran como Regeneración, su publicación interna. Incluso supongo que sería aún más feliz si ese fuera el único medio. Páginas completas de adoración, pleitesía y culto a la personalidad del líder. Cero cuestionamientos, cero crítica.

Algunos dirán que es exagerado pero, por ejemplo, en su convocatoria interna para las elecciones de 2018, MORENA prohíbe expresamente la crítica, la suprime. En su convocatoria para el proceso 2018, en el punto cuarto de la aprobación de registros dice textualmente (las negritas son mías):

4. Queda estrictamente prohibido que los/as aspirantes realicen acusaciones públicas contra el partido, sus órganos de Dirección u otros/as aspirantes o protagonistas, o cometan actos de violencia física contra otros miembros o el patrimonio del partido. La falta a esta disposición será sancionada con la cancelación del registro aprobado al cargo por el que se postuló.

Así pues, si estatutariamente se prohíbe la crítica al interior del Partido no es extraño que busquen, de la manera que sea, suprimirla al exterior y al no lograrlo al menos la condenen.

En marzo de 2015 Andrés Manuel dio la lista de los cinco medios libres de México, para él todos los demás estaban vendidos a la Mafia del Poder. En esta lista se incluye a los siguientes:

La Jornada. Que en la edición en circulación de la revista etcétera aparece como el segundo medio con mayor inversión de publicidad oficial, pese a que es el sexto en cuanto a tiraje y el séptimo en menciones como más leído por la gente (según el portal Merca2.0).

Revista Proceso.

Carmen Aristegui. Con quien, sin embargo, Andrés Manuel tuvo una confrontación fuerte en su última entrevista al atreverse la conductora a realizarle preguntas “incómodas”.
Jacobo Zabludovsky. Quien al poco tiempo de esta declaración falleció pero que era considerado como uno de los pilares del control informativo que tuvo Televisa por años en México.

Periódico Reforma. Con Reforma permanentemente cambia la relación de AMLO. En algunos momentos es un medio libre y en otros un vocero de la Mafia del Poder. La valoración depende de lo que registren sus páginas y de cómo aparezca AMLO en las encuestas que publica este diario. Encuestas, por supuesto, confiables cuando lo ponen con amplia ventaja sobre sus competidores y “cuchareadas” cuando esta ventaja no es tan amplia o, peor aún, si lo llegan a poner en desventaja.

Precisamente hoy en Reforma aparece un artículo de opinión de Jesús Silva-Herzog Márquez donde da una reflexión sobre los cambios que ha experimentado AMLO a lo largo de sus tres campañas (o las tres etapas distintas de su campaña ininterrumpida) por la Presidencia de la República.

En una parte de su disertación, al hablar de la relación de AMLO con la prensa, Silva-Herzog escribe:

Hace apenas unos meses, se enfrentaba en pleitos absurdos con periodistas que cometían el terrible pecado de hacer su trabajo y hacerle preguntas incómodas. El tabasqueño rehusaba la respuesta para lanzarse a la descalificación personal de los periodistas. Quien cuestiona al prócer le hace el caldo gordo a la mafia…
… No se perciben esos reflejos en la tercera campaña. Otro es el talante que muestra en estos días. Está de buenas y transmite su humor. Ha descubierto un recurso valiosísimo: la risa.”

Ante las opiniones emitidas en su artículo, sobre todo aquellas que hablan de que AMLO sustituyó el sectarismo que lo caracterizaba por un oportunismo donde hoy todos caben en MORENA, por Twitter, AMLO respondió:

“Hace tiempo que Jesús Silva-Herzog Márquez me cuestiona con conjeturas de toda índole. Hoy, en el periódico Reforma, me acusa sin motivo de oportunista. Ni modo, son tiempos de enfrentar a la mafia del poder, a sus secuaces y articulistas conservadores con apariencia de liberales”

Creo que Silva-Herzog se adelantó al advertir un cambio en el talante autoritario. Queda muy claro que en MORENA hoy caben (casi) todos. Los que hicieron el fraude del 88, los que trabajaron con Salinas, con Zedillo, con Fox, con Calderón y, seguramente si lo pidieran, los que trabajan hoy con Peña Nieto. Caben los que han sido parte de las privatizaciones, de las represiones, de los Fraudes Electorales, del Fobraproa, del charrismo sindical, del PRI, del PAN, del PRD. Caben en MORENA el PES y el PT, de la mano quienes se declaran comunistas con el partido del cristianismo evangélico. Caben organizaciones campesinas de la mano con MONSANTO, caben (casi) todos.

Únicamente no caben, ni cabrán (no cabremos) quienes somos críticos a él. En ese sentido, siempre serán bienvenidos periodistas que se sacan fotos idolatrando al caudillo, como Villamil, aquellas que escriben para la causa como Sanjuana Martínez, los que piden el apoyo de medios de otro país para el candidato como John Ackerman.

Ellos son los periodistas “del cambio verdadero” y de la “esperanza de México”, mientras no sean críticos. Habrá que ver si cayeron al infierno de la mafia Luis Hernández Navarro y Enrique Galván Ochoa quienes siendo de La Jornada se han atrevido a criticarlo. O los moneros Herlguera y Hernández, quienes acaban de hacer una caricatura dura contra él en Proceso.

Pero quienes no nos postremos ante él seguiremos, para él, “haciendo el caldo gordo a la mafia”. Creo que Jesús Silva-Herzog Márquez deberá reconocer que, en esa y sólo en esa parte, erró su análisis. Allí el caudillo no ha cambiado.

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