
Con base en trascendidos, usando condicionales, sin citar declaraciones textuales, ni precisar nombres, así es el texto “Rebelión en el PRI contra Ochoa Reza por candidaturas”, que este miércoles 14 La Jornada coloca nada menos que como nota principal de su edición impresa.
En esta nota, La Jornada sirve como recadera de un grupo de diputados que se negaron a dar su nombre, sin que exista razón periodística alguna para que se les trate como fuente anónima. Mucho menos cuando se trata de un agarrón interno por el reparto de candidaturas.
Afirmo esto por una sencilla razón: a lo largo de toda la nota, el diario narra lo ocurrido este martes al interior de la bancada priísta de la Cámara de Diputados, en donde varios integrantes manifestaron su enojo por la distribución de candidaturas al Senado y pidieron la renuncia del dirigente del PRI, Enrique Ochoa.
Buena nota, interesante, sin duda. Si existieran fuentes identificadas. Pero no. La Jornada solo nos dice que la información que nos presenta de manera tan destacada proviene de “diputados consultados”. Es decir, que protege su anonimato. Es decir, que les aplica los mismos criterios que otros periodistas aplican a víctimas de narcoviolencia, o a trabajadores que denuncias abusos laborales.
El cintillo del titular señala: “Trasciende que diputados pidieron la dimisión del dirigente”. Uno de los balazos dice: “Habrían amagado con aplicar “brazos caídos” a la candidatura de Meade”. Otro, que horas después, la propia bancada “desmintió versiones”.
Al evidente oficialismo de La Jornada, que etcétera ha documentado en diversas ocasiones, se suma este día una muestra de mal oficio periodístico.
En este sentido, el primer párrafo es maravilloso:
“Ayer surgió un brote de rebelión en el PRI ante la demanda de diputados federales inconformes por la distribución de candidaturas al Senado, de que renuncie el dirigente nacional, Enrique Ochoa Reza, e incluso amagaron con aplicar una medida de brazos caídos para no respaldar en sus estados la campaña presidencial de José Antonio Meade Kuribreña”.
La redacción floja no logra elevar a condición de suceso la mera anécdota. Los cuatro primeros párrafos del texto están escritos a modo de narración, sin una sola cita textual que la valide, lo cual, a ojos de quien esto escribe, da la impresión de que el redactor recogió (tal como se dice abajo en la propia nota) rumores, dichos sueltos, “versiones”.
“Entre las voces que se levantaron en el desayuno, los diputados incluso indicaron que la ventaja actual de Andrés Manuel López Obrador, precandidato de la coalición Juntos Haremos Historia, es la misma que hace seis años tenía Peña Nieto como candidato, y esa diferencia es lo que lo hizo inalcanzable”, dice la nota, sin señalar a quién pertenecen dichas voces, ni cuáles, en espefícico, fueron esos diputados.
El siguiente párrafo es en el que el propio diario se autoinmola:
“Después de que durante todo el día comenzaron a conocerse detalles del encuentro, por la noche la bancada priísta emitió un comunicado en el que negó categóricamente haber debatido, discutido o decidido solicitar la renuncia de su dirigente nacional, Enrique Ochoa Reza, en forma alguna”.
Ese “comenzaron a conocerse detalles del encuentro” es, definitivamente, la frase que resume la falta de oficio periodístico de la que es muestra todo el texto. El modo verbal impersonal, nuevamente, la ausencia de fuentes, hace impublicable esta nota. Mucho menos debería ser la nota principal de esta edición.
Otra: “También se ventiló que, a la misma hora del desayuno en Los Cristales, Otniel García confirmaba su salto a Morena e incluso otros diputados están dispuestos a renunciar a su militancia en el PRI para irse con López Obrador”.
¿ “Se ventiló”? ¿En serio?
Dice la nota que la bancada del PRI en la Cámara de Diputados posteriormente desmintió tal “rebelión”, y cita tres párrafos del comunicado que emitió la bancada. Pero en el octavo párrafo insiste, nuevamente sin citar fuentes:
“Sin embargo, diputados del PRI consultados indicaron que el desayuno empezó con las críticas de distintos integrantes del grupo, entre otros Nancy Sánchez, Esthela Ponce, Sara Latife Ruiz Chávez, Bárbara Botello, Fernando Moctezuma y Víctor Manuel Silva Tejeda”.
Dentro del periodismo, es práctica aceptada guardar el anonimato de las fuentes, cuando la divulgación de sus nombres pone en peligro la vida, o el bienestar de las personas que ofrecen al periodista información relevante.
Desde mi punto de vista, ningún diputado cae en esa categoría, mucho menos por informar de un alegato al interior de su muy privilegiado grupo.
El que La Jornada calle los nombres de los “diputados consultados” y maneje la nota con tales ambigüedades y encima, la mande a primera plana, es un acto de servilismo. Dicho de manera clara: el diario se presta a pasarle los recados a quienes, por el motivo que sea, quieren hacer ruido en torno a la inconformidad dentro de la bancada del PRI.

