
Permítame el lector por favor simplificar el tema para luego abordarlo en su complejidad.
Imaginemos que tiene el lector la necesidad de obtener ingresos. Compra en el mercado carne y verduras. Las guisa y vende tacos de guisado. Por supuesto que, al guisarlas incrementó el valor de cuando las compró como materia prima y vendió más caros los tacos para obtener una ganancia. Cosa natural en cualquier negocio, sin la cual dejaría de serlo.
Sí tuviste éxito, no tendría nada de extraño que al día siguiente inviertas una parte del dinero en volver a comprar materia prima, vuelvas a guisar y vendas más tacos. La mayoría de los seres humanos hacemos eso en un negocio que nos resulta exitoso.
Ahora imaginemos que alguien llega a comprarte tacos. ¿Sabes tú como obtuvo el dinero, si pago impuestos, si cometió algún ilícito? No tienes idea, no es tu obligación ni eres culpable sí el dinero con que te llegó a comprar no es de buena procedencia. No tienes siquiera manera de saberlo. Nadie te puede responsabilizar de ello, en caso de que el dinero sea de origen turbio.
Imaginemos también que el carnicero que te vende, en un mercado establecido, no es el dueño, sino que es compadre del dueño que lo tiene a nombre de alguien más para no pagar pensión a su esposa, evadir impuestos o cualquier otra. ¿Puedes ser responsable de algo? En absoluto. Sí tu compras en un mercado establecido, esperas que la autoridad haga su trabajo y en caso de que haya irregularidades las detecte, pero ese no es tema tuyo como ciudadano.
¿Te imaginas que te quisieran responsabilizar por ello? Sería absurdo, pero además ilegal. Y como no es legal, no te acusan ante un tribunal sino, imaginemos de nuevo, que se usan medios para difundir de manera engañosa que estás involucrado con gente que no actúa honestamente con la única finalidad de destruir tu reputación.
Sería un abuso. Sí esto lo hace el Estado, y además usa recursos públicos y medios de comunicación que se prestan a ello para dañar a un candidato que viene creciendo y puede ganar la presidencia, tiene que ser combatido por todos. Cuantimás cuando dicho candidato ha enarbolado como promesa de campaña acabar con un pacto de impunidad que daña a nuestro país, con lo que se desató la ofensiva de quienes, amparados en dicho pacto de impunidad, nos afectan a diario.
Saliendo del ejemplo simple entro a los hechos concretos, para que se entienda la similitud.
1. Ricardo Anaya es dueño de una empresa inmobiliaria, negocio lícito y legal, del que paga impuestos al Estado mexicano.
2. Con esa empresa compró un terreno, paro lo que hipotecó la casa familiar que estaba a nombre de su esposa, mujer de una familia de empresarios prestigiados de Querétaro con recursos propios y empresas desde antes que Anaya naciera siquiera. El terreno lo compró a precio de mercado, no le cobraron un peso menos de su valor. Pago impuestos. Lo compró a un parque industrial importante a nivel nacional que opera en Querétaro y donde se albergan empresas de la talla de Nike. Como comprar la carne y las verduras.
3. En ese terreno construyó una nave industrial. Con ello, evidentemente se cambió el valor de lo adquirido (además de que las propiedades en sí mismas adquieren, en la mayoría de los casos, un valor adicional con el simple paso del tiempo). Como guisar la carne y las verduras.
4. Vendió la nave industrial, con la ganancia producida por el trabajo que transformó el terreno en nave industrial y el paso del tiempo, pero de nuevo a costos de mercado. Es decir, no se la pagaron más cara de lo que valía. De nuevo pago impuestos y realizó todo conforme a las leyes mexicanas. Obtuvo una ganancia, por eso es negocio. Como vender tacos de guisado.
5. Con la ganancia compró otro terreno ahí mismo, para, seguramente, hacer una nueva nave industrial y venderla. Como quien vio que los tacos se vendían y fue a comprar para preparar más al día siguiente.
Esa es toda la realidad del suceso. Nada ilegal, indebido o inmoral por parte de Ricardo Anaya.
De pronto aparecen dos personas que dicen que lavaron dinero para quien le compró la nave industrial de Ricardo Anaya y que movieron el dinero por varios países del mundo y paraísos fiscales hasta llegar a una empresa fantasma con la que compraron el terreno. Dicen además que la empresa compradora es del mismo directivo o dueño de la empresa que originalmente vendió a Anaya, un tal Barreiro.
La primera pregunta sería: ¿En qué beneficia esto a Anaya?
En nada. Los recursos con los que él compró no se lavaron ni triangularon. Los recursos producto de la venta, al llegar a él tampoco, según el propio dicho de los acusadores. Compró a precio de mercado y vendió a precio de mercado. Pagó impuestos. A él no le beneficia en nada todo el movimiento del dinero antes de llegar a él, en nada.
Segunda pregunta: ¿Él tenía obligación de saber todo esto?
En absoluto. Él se presenta ante un notario público y hace una operación apegada a la ley. Cumple con los requisitos legales, formales y éticos. Paga impuestos. La transacción se hace por transferencias rastreables. Todo apegado a lo que él debía hacer.
Tercera pregunta: ¿Podía saberlo?
No. No sólo no debía, no tenía manera de saberlo. No tiene a su cargo la inteligencia financiera del Estado y aún si la tuviera sería inadecuado usarla para un particular.
Entonces es como si de pronto te enteras que el que te compró los tacos es el dueño de la carnicería, que no paga pensión a su esposa y tiene la carnicería con un prestanombres, para no cumplir con sus obligaciones. Claramente dirías, ¿y yo qué tengo que ver?
Después sacaron un video de una boda hace trece años en la que están por un lado Anaya y por otro Barreiro. Como decía arriba, Anaya y su esposa pertenecen a familias de altos recursos en la sociedad queretana. Al parecer Barreiro también. Coincidieron hace trece años en una fiesta. Y los medios lo reproducen y lo dan como prueba.
Curiosamente, pese a que seguro revisaron el video con lupa, no se ve un abrazo, conversación y señal de afecto o cercanía entre Anaya y Barreiro, que es lo que en teoría querían probar. Siempre están en lugares distintos de la fiesta. Solo falta que digan que fue actuación porque preparaban el lavado de dinero de una década después.
Esto jamás sería nota, en sí mismo. Pero la mayoría de los medios le dan juego porque se trata de una operación de Estado. Esta operación es para minar a un adversario político. Es un atentado contra la democracia como lo fue en su momento el desafuero de AMLO.
Todos los días hay miles de transacciones en este país. ¿Te imaginas si tuvieras que saber la situación jurídica y hacendaria de todos los que te compran o venden algo?, Anaya no compró en un submundo, lo hizo ante notarios, compró a una empresa establecida y conocida. Vendió apegado a la ley. Pero lo quieren responsabilizar de lo hecho por terceros.
Ahora resulta también que si alguien te invita a una fiesta, una boda, tienes que pedir el historial de todos los invitados, para saber si vas o no, pero además ver el futuro, porque Barreiro en aquel momento no era acusado de nada, sus supuestos ilícitos fueron una década después de la boda. Bonito dilema. Ya no salgamos. No vaya a ser que alguien haga algo diez años después y tengan un video de nosotros en la misma convivencia.
La PGR que aún no nos sabe decir dónde están los más de sesenta mil millones de pesos desviados por Javier Duarte, ni las otras decenas desviadas por Yarrington, César Duarte, Beto Borge, hoy ya tiene la ruta, hasta con fechas de cincuenta y cinco millones de pesos de alguien que compró una nave industrial a Anaya y filtran información vinculándolo cuando saben que no tiene nada que ver, por eso no hay acusación formal, o sí no es así ¿por qué no inicia proceso la PGR?
La PGR no vio la operación Rosario en SEDESOL y SEDATU, tampoco la vio Meade, que estuvo en SEDESOL después de Robles, y después en hacienda. Pero hoy piden que se linche públicamente a Anaya, saben que no hay elementos para investigarlo jurídicamente.
Y AMLO, que fue víctima de una guerra de Estado similar, hoy se monta en la ola para linchar a Anaya, porque lo beneficia. Ya sabíamos que no tenía moral, no sorprende. Hoy miembros de MORENA sugieren, amablemente, que el Frente cambie de candidato. No lo hicieron en el desafuero. Porque ante la operación de Estado se combate, no se claudica. Claro, muchos no estuvieron en ese proceso tampoco, del desafuero, pues cambian de partido con gran velocidad como Zoé Robledo.
Mientras tanto, Meade anuncia la incorporación a su equipo a Olga Valenzuela, esposa del Director del Universal, medio que más golpea a Anaya. Juzgue cada quien.
