A veces siento que soy parte de un equipo de futbol y que vamos perdiendo, digamos 5-2 en el minuto 35 del segundo tiempo (o sea, cuando faltan 10 minutos para que termine el partido más el tiempo de compensación). Creo que la derrota es inminente pero también me gusta el juego y junto con mi equipo estamos dispuestos a competir hasta que culmine. En fin, eso es lo que me digo también cuando escribí esta lista, considero que estos puntos son contundentes pero el alud de creencias, fanatismos y encomiendas –desde luego que también las consideraciones de buena fe– son muy superiores y que, por ello, nada va a cambiar aunque valiera la pena. No obstante, como dijera Scott Fitzgerald, “La vitalidad se revela no solamente en la capacidad de persistir, sino en la de volver a empezar”:
1. No es periodismo abrir el micrófono a una persona que acusa a otra sin pruebas.
2. No es periodismo que, con el pretexto de entrevistar, se pretenda tender emboscadas en vez de preguntar asuntos de interés público.
3. Afirmar que “tenemos un sistema de salud envidiable en el mundo”, como afirmó Carlos Marín, no es parte de la opinión periodística sino expresión de propaganda política.
4. Difundir imágenes de personas muertas (niños, hombres o mujeres) lastima el derecho a la imagen, pero seguirá ocurriendo por impulsos emotivos relacionados con la morbosidad y la creencia de que difundirlas contribuye a generar conciencia.
5. La prensa alternaltiva no es opción ética y profesional de la prensa oficialista, es otro polo en donde también hay faltas éticas y profesionales, generadas fundamentalmente por incentivos económicos y animosidades políticas.

6. La falta de una cultura de la legalidad abre oportunidad para que tramposos como Armando Ríos Piter y Jaime Rodríguez “El Bronco” pasen como víctimas.
7. No existe “El pueblo” más que en la célebre canción de Los panchos y en los discursos que se recuperan de los años 60 y 70. Existen sociedades diversas y plurales, y por ello ninguna opción política puede representar totalmente a esas sociedades.
8. Morena no es partido de izquierda, el PRI no es un partido eficaz como opción de gobierno, y el Frente no tiene ni dos dedos de frente para presentar propuestas articuladas.
9. No es un líder político democrático quien sostenga que los derechos humanos deben llevarse a consulta popular.
10. Ampliar el acceso a las universidades sin examen ni criterios de excelencia académica va en contra de la calidad educativa.

11. Los partidos hacen las leyes luego las transgreden e impugnan a la autoridad que, como el INE, tiene la obligación de aplicarlas.
12. Las encuestas o sondeos son elementos de propaganda, no estudios demoscópicos serios.
13. Las fotografías de actores políticos con personajes impresentables no prueban nada, aunque seguirán siendo el bobo método para desacreditar al otro.
14. El beso en la mano de un líder es un signo de sumisión, abandono del pensamiento.
15. Una cosa es que al emplear Facebook o participar de jueguitos facilitemos nuestros datos, y otra distinta es que la red social lucre con ellos para influir en las preferencias electorales, lo primero se entiende, lo segundo implica a por lo menos tres ordenamientos legales en EU (y sin tomar en cuenta los casi 50 mil millones de dólares que ha perdido Facebook).

16. Facebook NO es un sujeto regulado por el INE, por ello no se le puede exigir al Instituto (si hay cordura y buena fe, claro) que lo haga.
17. No existe ninguna convención internacional que, además, con sólo proclamarla en Facebook proteja nuestros datos.
18. En realidad no sufren las legiones que dicen que sufren cuando Dios les arrebata a alguien que ni conocen.
19. Leer no desapendeja a nadie (por más que insistan anuncios apócrifos de Gandhi) sólo es una invitación a pensar.
20. El triunfo de un mexicano en el extranjero es un logro suyo pero el patrioterismo impulsará a los paisanos a asumir la victoria como suya y brindar con mariachi, tequila y pulque.
21. Voltaire no dijo “Podré no estar de acuerdo con lo que dices pero daría mi vida por tu derecho a decirlo”.
22. Sí, hay legiones de idiotas que en las redes entorpecen nuestro intercambio público. Por ejemplo al difundir información falsa o al sustituir el adjetivo por la idea.

