Se une la OTAN al rechazo de Occidente contra Rusia por el caso Skripal

Se une la OTAN al rechazo de Occidente contra Rusia por el caso Skripal

La Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) se unió al rechazo de Occidente contra el gobierno ruso por el caso Skripal, toda vez que expulsará a siete diplomáticos rusos que operan en la representación atlántica y negará credenciales a otros tres que esperaban respuesta.

De este modo, la organización político-militar se suma al repudio generalizado por el ataque químico que se produjo a principios de marzo en la ciudad inglesa de Salisbury, atribuido a Moscú. “Comportarse del modo en que lo ha hecho Rusia tiene costes y consecuencias”, ha declarado este martes el secretario general de la organización, Jens Stoltenberg, en breve comparecencia.

El exespía Serguei Skripal y su hija Yulia fueron hallados inconscientes el 4 de marzo en un banco de Salisbury, en el sur de Inglaterra, y se encuentran desde entonces hospitalizados en estado crítico por envenenamiento de un agente neurotóxico, identificado por Reino Unido como del tipo Novichok de origen ruso.

Viktoria Skripal, sobrina del exespía ruso, dijo que el pronóstico de salud de su tío y su prima “no es realmente bueno”. De un 99%, “ellos tienen tal vez un 1% de esperanza (de vida)”, relató.

La OTAN también recortó (como ya había hecho en 2015) la dimensión máxima que puede tener la representación rusa ante sus cuarteles generales (no disponen de oficina en la sede de la Alianza desde hace años).

Del límite actual de 30 personas se pasa a 20, una meta que se logrará con las expulsiones recién anunciadas. Stoltenberg ha dejado entrever que con este movimiento espera dificultar las actividades de espionaje que pueda realizar Moscú en suelo occidental: “Rusia verá reducida su capacidad para hacer trabajos de inteligencia en los países de la OTAN”.

El anuncio llega un día después de que más de la mitad de los países que integran el bloque atlántico (Estados Unidos y buena parte de la Unión Europea) anunciaran expulsiones coordinadas de más de un centenar de diplomáticos rusos.

Aunque la OTAN fue de las primeras organizaciones en condenar el episodio de Salisbury y avaló desde el principio las pesquisas británicas sobre la autoría rusa, hasta ahora no había adoptado ninguna medida concreta. El castigo diplomático a Moscú se ha acordado tras una reunión que ha mantenido Stoltenberg con los embajadores de los 29 países miembros de la OTAN.

La Alianza Atlántica lleva tiempo recelando de la labor de los diplomáticos rusos desplegados en su entorno; hace apenas tres años, la organización elaboró una norma que impedía a las delegaciones extranjeras en la OTAN tener más de 30 representantes acreditados. Curiosamente, la única legación que sobrepasaba ese número era Rusia. La sospecha, nunca verbalizada, era que esos diplomáticos pudieran estar realizando funciones de espionaje.

Tras la anexión ilegal de Crimea en 2014, la Alianza suspendió toda la cooperación práctica que mantenía con Rusia, que dejó de ser un socio formal como lo había comenzado a ser desde 1997, tras la caída del socialismo y la consecuente desaparición del Pacto de Varsovia (organización enfrentada a la OTAN durante la Guerra Fría).

La organización Atlántica con sede en Bruselas decidió en 2014 impedir el acceso regular de diplomáticos rusos al edificio. Solo cuatro personas (el embajador, puesto actualmente vacante, su adjunto y dos ayudantes) pueden transitar sin vigilancia por el edificio aliado. El resto deben ser escoltados.

Al contrario de otros países socios de la OTAN, que disponen de unas dependencias en esa sede, todos los diplomáticos rusos trabajan de manera permanente en unas oficinas alejadas de los cuarteles generales aliados.

Otro país europeo se sumó este martes a los 14 que anunciaron ayer expulsiones de representantes rusos. Se trata de Irlanda (ajena a la OTAN), que expulsará a una persona. Con esta última aportación a la lista, 16 de los 28 países de la Unión Europea han adoptado ya medidas de represalia hacia Rusia. A eso se añade la decisión de expulsión de personal diplomático ruso de Australia y Macedonia y por supuesto las sanciones de Estados Unidos desde hace dos semanas.

Fuentes diplomáticas aseguraron que la respuesta coordinada de Occidente ha sorprendido al Kremlin. “Rusia ha infravalorado la unidad de la Alianza”, señaló Stoltenberg en Bruselas. Las dudas iniciales sobre si Moscú respaldaba el intento de envenenamiento de Skripal y su hija en Salisbury impidieron reacciones rápidas, especialmente en la Unión Europea.

La intensa labor de persuasión que ha realizado la primera ministra británica, Theresa May, en los últimos días, ha elevado el nivel de la respuesta entre sus socios, tanto en el club comunitario como en el aliado.

(Con información de El País y La Vanguardia)

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