Resulta que el impugnador y crítico de las noticias falsas se ha convertido en su principal promotor. A Donald Trump ya se le aplica aquello de que “como digo una cosa digo otra cosa”, o de que uno de sus voceros salga con la máxima de: “lo que quiso decir el presidente…”.
A Trump poco le importan las reacciones que provoca lo que tuitea porque vive bajo la idea de que todo es efímero y que él es el poder. Se basa en su uso indiscriminado e irresponsable, el cual de alguna u otra forma ha tenido desde siempre.
Ahora, siendo presidente, suma nuevos poderes con los que trata, a veces puede y a veces no puede, de hacer lo que quiere y se le ocurre.
Ha sido tan desaseada y confusa la forma en que ha abordado el tema de la caravana del “Viacrucis Migrante 2018”, que de no ser porque es el Presidente de EU sería difícil atender y creer lo que dice.
Desde el 2008 en Semana Santa, antes, durante y después de ella, familiares de migrantes de Centroamérica y México se organizan para recorrer nuestro país para hacer “visible lo invisible”. El objetivo también es tratar de hacer contacto con sus familiares y amigos, de quienes en muchos casos tienen más de 10 o 15 años de no saber de ellas y ellos.
Es una caravana que lleva muchos años y que no busca cruzar hacia EU. Ha llegado en otras ocasiones a la frontera norte, pero esto no se hace para pasar al otro lado.
La caravana se encontraba ayer en Oaxaca, hoy deberá estar en Puebla y mañana llegará a la CDMX. No se ha dispersado, como dijo Donald Trump, “debido a las severas leyes mexicanas en materia de migración”. La actual caravana es la más numerosa desde 2008.
Para sus integrantes y para los migrantes que pasan por México, el Viacrucis está, en muchas ocasiones, en nuestro país. Nos hemos convertido en paso de migrantes y ahora también en destino de ellos y ellas.
Irineo Mújica, director de Pueblos Sin Fronteras, nos dijo ayer que en esta ocasión “el gobierno mexicano nos ha ayudado respondiendo de la mejor manera, ha resuelto las cosas bien… quien como siempre ha sido solidario es el pueblo”.
La caravana no es lo que dijo Trump que era y es.
La respuesta a Trump
Ayer la Presidencia respondió a Donald Trump como nunca antes lo había hecho. Suponemos que es cuestión de tiempo para conocer la reacción del presidente de EU, a través de sus afamados y lacerantes tuitazos.
El discurso de Peña Nieto estuvo bien estructurado. Una pieza de esta naturaleza invariablemente tiene reacciones del tipo de: si lo hace porque lo hace y si no lo hace porque no lo hace. Las primeras respuestas en las redes van por esta vía.
Sin embargo, hay que identificar que buscó integrar a todos los actores políticos a través de sus propias opiniones. Se especulará en todos los sentidos, pero ayer se dio un muy buen paso que debiera cohesionarnos en esta coyuntura, sin dejar de reconocer nuestras diferencias.
RESQUICIOS.
Así nos lo dijo ayer el general Óscar Naranjo, vicepresidente de Colombia: A la gente no le importa si es el ejército o la policía quien garantiza la seguridad, lo que quiere es que haya paz. La presencia militar debe tratar de evitarse. No tiene sentido declararle la guerra al narcotráfico, no se trata de ver cuántas bajas tiene cada una de las partes, y menos imaginar quién es al final el ganador.
Lo importante es crear políticas públicas que permitan acciones integrales. Colombia y México tienen problemas similares, aunque en nuestro país la guerrilla obligaba a otro tipo de estrategias. La paz en Colombia ha cambiado las cosas. Las FARC se convirtieron en partido político, hoy son “Las FARC”.
Los resultados en el pasado proceso electoral no les fueron favorables. Quizá fue un error que conservaran en esencia su nombre, pasando por alto que dejaron una gran cantidad de agravios en el país.
La violencia en América Latina, la mayor del mundo, obliga a nuevas estrategias. Hay que pensar el tema de las drogas, no como legalización, sino como regulación.
Este artículo fue publicado en La Razón el 6 de abril de 2018, agradecemos a Javier Solórzano su autorización para publicarlo en nuestra página.
