Las sentencias dictadas por el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación son inapelables. El Consejo General del INE tiene la obligación de acatarlas. Y el Tribunal mandó que el candidato independiente Jaime Heliodoro Rodríguez, El Bronco, figure en la boleta electoral en la que el próximo 1 de julio los mexicanos vamos a elegir al próximo presidente de la República.
El consejero Ciro Murayama se negó a guardar silencio ante la obligación que la Constitución le impone. Y durante la sesión de ayer tomó la palabra.
Hizo la crónica de una ignominia: de la manera en que el Tribunal manchó la elección más grande y más complicada en la historia de nuestra joven democracia.
Leí el par de cuartillas de su intervención con indignación creciente:
El Bronco reunió 2 millones 34 mil 403 apoyos entre octubre de 2017 y febrero de 2018.
De esos apoyos, un millón 223 mil 408 coincidieron con la lista nominal.
El resto, 810 mil 995, le fueron descartados por el INE.
Y es que había 266 mil 357 apoyos duplicados. 11 mil 748 se hallaban en el padrón, pero no en la lista nominal.
15 mil 938 nombres habían sido dados de baja del listado: 7 mil 44 correspondían a personas que habían muerto; 7 mil 78 provenían de credenciales no vigentes (con más de diez años de antigüedad), y 6 mil 630 no fueron encontrados ni en el listado ni en el padrón.
Mil 869 se hallaban fuera del régimen de excepción (es decir, no vivían en municipios marginados, lo que les habría permitido entregar su apoyo en papel) y 508 mil 453 apoyos adolecían de inconsistencias: “esto es, fotocopias, simulaciones o credenciales diferentes a las de elector detectadas desde el principio en la llamada mesa control”, según explica Murayama.
Desde el primer momento, no se validaron, pues, 810 mil 995 apoyos.
A Rodríguez le quedaba un universo de un millón 223 mil 408 apoyos. Dicho universo fue sometido —al igual que el de otros 31 aspirantes a convertirse en candidatos independientes— a una revisión censal.
Surgieron “fotocopias, simulaciones y documentos no válidos”. 158 mil 532 no eran sino simulaciones de credencial: “cartoncillos, plantillas con pretendida forma de credencial donde se vaciaban datos genuinos de ciudadanos, pero sobre soporte falso”.
Había, además, 205 mil 721 fotocopias. Y se detectaron también 23 mil 644 apoyos en documentos no válidos: “tarjetas de descuento y licencias de manejo” (no credenciales de elector).
De manera que al señor Rodríguez se le descontaron otros 387 mil 897 apoyos.
Al Bronco, dice Murayama, se le dio derecho de audiencia por cinco días. Cuando se hubo revisado el 100% de los apoyos, se le dieron por buenos 14 mil 426 más. Con eso obtuvo un total de 849 mil 937 firmas.
Le faltaron 16 mil 656 para alcanzar la meta.
Él alegó que no tuvo garantía de audiencia.
Murayama afirma, sin embargo, que está documentado que en 12 ocasiones El Bronco y su equipo acudieron a revisar sus firmas entre diciembre y febrero, y luego durante el mes de marzo.
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