Transcripciones judiciales de intercepciones telefónicas entre sicarios de Guerreros Unidos (GU) en Iguala y sus jefes en Chicago, indican que el 26 de septiembre de 2014 pudieron haber sido desaparecidos, y posteriormente asesinados, entre 50 y 60 personas (no sólo ‘los 43’ estudiantes de Ayotzinapa famosos) en una trama que coincide en lo fundamental con la versión oficial, de que un grupo del crimen organizado, con apoyo de policías municipales, atacaron con saña a los estudiantes al confundirlos con una banda rival.
De acuerdo con la nota de Roberto Zamarripa en Reforma, jefes de dicha organización criminal fueron los que ordenaron, desde Chicago, que se involucrara a policías locales en la detención de los estudiantes, además de que pidieron ayuda del gobierno de Guerrero, ante la magnitud del conflicto desatado.
Hubo al menos seis muertos más y participaron no sólo policías del citado municipio guerrerense, sino también de los ayuntamientos vecinos de Cocula y Huitzuco, todos ellos parte de la zona considerada como la principal área productora de heroína del país.
Todo ello está documentado en comunicaciones telefónicas de jefes de GU con sicarios en Iguala, a través de mensajes de Blackberry, que fueron interceptadas por agencias estadounidenses con autorización de un juez, y forman parte de un expediente judicial con el que se procesa a ocho operadores de GU en Chicago.
Los ocho integrantes de GU están detenidos en una cárcel de Illinois por tráfico de droga y no han sido interrogados por los hechos de Guerrero.
Según las transcripciones judiciales de las intervenciones, en paralelo a la agresión de GU a los estudiantes de Ayotzinapa movilizados en Iguala, ocurrió un enfrentamiento armado con un grupo de Los Rojos en el que hubo por lo menos seis muertos.
Los integrantes de GU creían que un grupo del cártel rival, Los Rojos, enviados por Santiago Mazari ‘el Carrete’, pretendía tomar la plaza de Iguala y supusieron que la movilización estudiantil era parte de dicha operación.
Las transcripciones de las comunicaciones, aportadas por el gobierno de EU a autoridades mexicanas, están en poder de la PGR y una parte de ellas fue compartida en distintas ocasiones con integrantes de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y con familiares de los 43 estudiantes de Ayotzinapa.
En sus comunicaciones, los jefes de GU en Chicago tienen un número diferente de víctimas mortales e ignoran el modo como se deshicieron de los cuerpos. En una conversación hablan de “60 paquetes” en alusión al número de personas capturadas y posteriormente desaparecidas, 17 más que los 43 normalistas que el activismo de sus familiares han popularizado
Pablo Vega, uno de los líderes criminales en Chicago, afirma en otra conversación con ‘Covra’, una semana después de los hechos, que hay “50 chavos desaparecidos”. ‘Covra’ responde: —”En la madre. Tantosps (SIC) dónde los metieron? Tantos”.
Iguala, recordaba José Reveles en Proceso en 2015, es el “corazón de los sembradíos de amapola de todo el hemisferio, está dominada por grupos delincuenciales extremadamente violentos. Los criminales se han aposentado sometiendo y corrompiendo alcaldías y policías municipales para obligarlas a dar servicio y protección al multimillonario negocio trasnacional, el cual podría dejar a los traficantes mexicanos, ahora mismo, unos 17 mil millones de dólares anuales solamente en lo que hace a los opiáceos derivados de la amapola”.
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