Qué quieren de los jóvenes o qué quieren los jóvenes

El gran problema de la mirada que tienen los candidatos sobre los jóvenes es que los ven desde sus ojos y no desde la óptica de los propios jóvenes.

Toda propuesta que se haga en la materia terminará siendo parcial mientras no tome en cuenta a los jóvenes. Los candidatos hablan de ellos y por ellos, siendo que bien a bien no saben qué piensan, a qué aspiran y con qué sueñan.

Los candidatos están repitiendo los mismos errores que cada seis años han cometido sus antecesores. Les gusta verse con los jóvenes, pero no los escuchan, lo que les gusta es salir en la foto con ellos y sobre todo lo que realmente quieren es su voto.

Sentarse con los jóvenes no es cómodo ni fácil. Peña Nieto sabe de ello, lo vivió y padeció en un encuentro con estudiantes de la Ibero. El hecho marcó su campaña y, con todo y que ganó la elección, lo que sucedió influyó, de alguna u otra forma, en la decisión de muchos jóvenes al votar.

Más allá de lo que pasó y se dice que pasó, Peña Nieto tuvo uno de sus peores momentos en la campaña; se asegura que pudo haber perdido entre 6 y 8 puntos. Quizá por eso algunos candidatos le andan tomando distancia a la invitación que les han hecho los estudiantes de la Ibero.

Argumentar que no asisten porque tienen que hacer campaña en otros estados es perder de vista que también se hace campaña en eventos de este tipo. Hay de dos: o no quieren enfrentarse a una audiencia impredecible que no pueden controlar o de plano su interés por los jóvenes empieza y termina en su voto.

El grueso del electorado se ubica entre los 18 y 40 años. Quien logre captar su atención y su voto seguramente va a ganar la elección. No queda claro si está interesado en el proceso. Para los que por primera vez van a votar quizá todo les resulte atractivo, pero para los que ya lo han hecho podría resultar poco creíble el proceso y lo que de él deriva; nos referimos en concreto a la gobernabilidad.

Una manera de ver y entender a los jóvenes es estar con ellos en su hábitat natural. Por supuesto que hay riesgos. No se van a quedar callados y de seguro van a ser severos y críticos, pero al final de eso se trata, porque además todo ello está en su condición y su definición.

Como bien dice el dicho, el que no quiera ver fantasmas que no salga en la noche.

Se está acabando el tiempo y no da la impresión de que ninguno de los candidatos haya podido enganchar a los jóvenes. A los eventos que han ido, que son conducidos por los jóvenes, han sido organizados por adultos. En el caso del Tec, a pesar de que se necesitaba un singular boleto para entrar, terminó con un balance interesante. Fue un evento de estudiantes organizado por ellos mismos.

Todo apunta a que las campañas terminarán y los jóvenes importarán de nuevo sólo por su voto.

Aquello en lo que piensan, aspiran y sueñan, bien, gracias.

RESQUICIOS.

Así nos lo dijo ayer María Amparo Casar, Mexicanos contra la Corrupción: El hallazgo fundamental en el estudio “Dinero bajo la Mesa. Financiamiento y Gasto Ilegal de las Campañas Políticas en México”, María Amparo Casar y Luis Carlos Ugalde, es que pudimos documentar el dinero que se usa en campañas y que está por debajo de la mesa.

Por cada peso que oficialmente se gasta en las campañas hay 15 por debajo que no se registran, es en acto indebido.

Tenemos el peor de los mundos, es un sistema electoral generoso y al tiempo tramposo. Esto pasa porque se puede, porque hay quien se presta a ello y porque tenemos votantes expuestos que se encuentran entre la voracidad del sector público y privado.

Las multas ante las violaciones de la ley son irrisorias, la máxima alcanza el 3% del total de los ingresos de los partidos, los cuales además se cobran en cómodas mensualidades. El problema es sistémico, es como una forma de ser.

El estudio no particulariza en ningún partido, tomando en cuenta que estamos en medio de un proceso electoral, pero nadie se salva.


Este artículo fue publicado en La Razón el 30 de mayo de 2018, agradecemos a Javier Solórzano su autorización para publicarlo en nuestra página.

Autor

  • Javier Solórzano

    Javier Solórzano es uno de los periodistas mexicanos más reconocidos del país, desde hace más de 25 años. Licenciado por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales por la Universidad Nacional Autónoma de México, cursó estudios en la Universidad Iberoamericana y, hasta la década de los años 80, fue profesor de Comunicación de la Universidad Autónoma Metropolitana.

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