1. EL ENCUENTRO. La reunión entre López Obrador y Cuauhtémoc Cárdenas es una muy buena noticia para la izquierda y para el futuro presidente. Sin que hubiera un rompimiento, hasta donde se sabe, entre estos dos emblemáticos personajes estaba a la vista de todos: se habían tomado clara distancia y uno que otro desdén.
Se especuló acerca del por qué de la separación, pero al final todo entraba en los terrenos de las suposiciones o elementos cargados de todo tipo de intenciones. Lo que bien hacían los dos personajes era nunca romper lanzas públicas, por más que hubiera diferencias entre ellos.
La relevancia política en la historia reciente del país del ingeniero Cárdenas es indudable y digna de todo tipo de reconocimiento. Si alguien lo sabe y debe reconocelo es López Obrador. No sólo lo sabe, sino que también le debe mucho en su formación y desarrollo político.
Algo debió haber provocado su separación, por lo menos ante la opinión pública. Algunos esperaban que a su salida del PRD, el ingeniero se integrara a Morena; estaba cantado y visto que eso no iba a suceder, por más que se produjeron, desde el nuevo partido, expresiones como la de que “sería muy bienvenido”.
López Obrador hizo su partido a su imagen y semejanza, y esto no iba, ni va, con el ingeniero. Cuauhtémoc Cárdenas es una de las caras más significativas e influyentes de la democratización y cambio en el país.
No se le ha dado el reconocimiento debido y, por cierto, ni busca que se le haga. No ha dejado de estar atento, por un solo momento, del país. Le preguntan a menudo su opinión y siempre está solícito.
No sólo ve y atiende lo que pasa en nuestra terca realidad; lo vemos también en diversos países. Recientemente estuvo en España, en diversos actos y conferencias, y ha hecho un seguimiento solidario con un cercano a él de siempre, el expresidente de Brasil, hoy injustamente encarcelado.
Cárdenas y López Obrador son la cara de la izquierda. No pueden estar separados en un momento como el que vive el país.
Encontrarse fue un paso sensato, sensible e inteligente.
2. EL DESMENUZAMIENTO. Los datos que presenta esta semana Parametría desmenuzan el voto para entender la paliza que les metió López Obrador.
1. En general, las encuestas estuvieron en el margen de los resultados. Se destacan los trabajos de El Financiero y Parametría a lo largo del proceso y sobre la encuesta de salida.
2. La votación de los hombres por López Obrador fue mayor que la de las mujeres, 65-49. Por Ricardo Anaya la proporción fue al revés: mujeres 23, hombres 21. José Antonio Meade: 19% mujeres, 12% hombres.
3. Por edad, el triunfo de AMLO fue contundente en todos los rangos. Para destacar es el hecho de que su nivel más alto lo tuvo entre los llamados milennials, 26 a 35 años, con 63%. El rango más alto para Anaya fue entre las edades de 56 años o más, 24%. De igual manera, Meade tuvo en este sector su votación más alta: 20%
4. Por escolaridad, todo se ratifica. López Obrador tiene las votaciones más altas entre quienes cuentan con el mayor nivel educativo, 65%. En el caso de Anaya, su rango más alto está entre quienes tienen primaria: 26%. Llama la atención que la votación más alta de Meade está entre quienes no tienen estudios: 31%.
5. En cuanto a la relación ingresos-voto hay un dato que rompe las especulaciones sobre que a mayor ingreso, López Obrador tendría menos votos. La medición de Parametría consigna que en la escala más alta, entre $15,171 y más de $20,000, el voto por AMLO está en 64%. Entre quienes reciben menos ingresos, $785 o menos, Meade se llevó su mayor número de sufragios: 29%. Anaya también tuvo su votación más alta en este rango: 27%.
6. En lo que se refiere al género, fue entre los hombres, 65%, donde AMLO recibió el mayor número de votos. En relación al sufragio femenino, la diferencia fue marcada: 49%. En el caso de Anaya, la proporción fue 21% hombres, 23% mujeres. Con Meade fue similar: 12-19.
Este artículo fue publicado en La Razón el 6 de julio de 2018, agradecemos a Javier Solórzano su autorización para publicarlo en nuestra página.
