Gil cerraba la semana hecho añicos. Juntó algunos de sus pedazos y caminó sobre la duela de cedro blanco. Con grandes dificultades llegó a la mesa de novedades donde una torre de libros lo esperaba. Gil se arrodilla ante los días de descanso. Vienen vacaciones y toca recomendar libros sin más interés que la propuesta de un gusto. Gilga no quisiera ponerse pesado, pero sabe de libros, mju, razón por la cual se atreve a arrojar unos cuantos títulos para sus vacaciones. Aquí vamos.
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José Luis Martínez S. / Renato Leduc
Gil tomó el libro de la mesa y no pudo abandonarlo: XV Fabulillas de animales, niños y espantos con viñetas de Leonora Carrington. Algunos lectores conocen al editor y autor de este libro como el Joe (pronúnciese you), director de Laberinto de su periódico MILENIO, periodista de fuste y fusta. Un prólogo de primera línea, poemas de Leduc y viñetas de Carrington: una joya. Si usted se toma un tiempo libre, aunque sea en el baño, llévelo. Muy probablemente es uno de los libros más interesantes de esto días que corren. Martínez restaura una época, retrata a dos personajes extraordinarios y presenta un conjunto de poemas y dibujos. Oigan un pedazo de Leduc: “¿Los sátiros…? dices—. Los sátiros son / hombres con pezuñas pero poseídos / de insaciable amor. / Tal vez queden pocos, tal vez ya no existan… / Para ti, mejor (…)”.
Maldito Martínez ha escrito-compilado un libro supremo publicado en Vaso Roto.
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Héctor Manjarrez
Gil no sabe en qué momento se perdió de algunos libros de cuentos de Héctor Manjarrez. La vida literaria es una bolsa caliente para los espasmos. Hace mil años, Monsiváis le decía a Gilga que la obra de Manjarrez no valía la pena y el idiota de Gamés se lo creía. Pero los buenos escritores se imponen incluso a la corriente del poder cultural. Y libro tras libro Manjarrez logró un público, una obra, una hora para la lectura. Y entonces la editorial ERA publica Historia. Cuentos reunidos 1967-2016. Más de ochocientas páginas que contienen los libros de cuentos y novelas breves de Manjarrez. Si usted va a comprar un libro en alguna de las muy malas librerías de Ciudad de México, pida esta Historia, una reunión prosística de uno de los escritores más serios, legítimos e inteligentes de las letras mexicanas.
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Charles Simic
¿En qué momento Gil se convirtió en un fan de Charles Simic? Gilga lo ignora, pero escruta (gran verbo) en su memoria: probablemente el día en que Rafael Vargas trajo un poema de este poeta al español. Valparaíso ediciones ha traído este libro de Simic: Días cortos y largas noches, una reunión de textos periodísticos, literarios, cotidianos. Lléveselo a la playa, a la cantina y no deje que lo molesten los diyeis, o como se digan
Más información: http://bit.ly/2KSGy4m

