Repantigado en el mullido sillón del amplísimo estudio, Gil observaba el show del virtual presidente electo Liópez. En la escalera de la casa de campaña, poscampaña, o lo que sea, el ganador de la elección de julio puso pintos y barridos a los consejeros electorales que multaron a Morena por el fideicomiso ilegal a través del cual otorgaron dineros en campaña. Ah, cuando Gilga escuchó la palabra complot, algo vibró en sus adentros, una campanilla sonó. Oigan al virtual etcétera, etcétera: “Es profundamente irresponsable. Es un daño moral el que nos están haciendo. Cómo se atreven a hacer eso. Es muy irresponsable actuar a la ligera sin tener elementos. Esto no se puede dejar pasar”.
“Cómo se atreven”. Somos intocables. El Instituto Nacional Electoral se atrevió a investigar una trama de dinero ilegal y un fideicomiso cuyo nacimiento transgredió las leyes electorales. Dice Murayama: “El fideicomiso fue creado por instrucción del Consejo General de Morena y, por lo tanto, es una decisión del máximo órgano del partido, y todos los recursos, sean públicos o privados, tienen que ser reportados al INE y deben rendir cuentas de ellos”. El virtual presidente electo Liópez: esto es un complot de la Secretaría de Hacienda y el INE que se pusieron de acuerdo desde hace tiempo para golpear a Morena. ¿Cómo la ven? Dicho sea esto sin la menor intención de un albur a oscuras.
Estilo personal
Si la lectora, el lector y le lectere tenían dudas, el estilo personal del nuevo presidente de México está a la vista de todos, todas y tedes: irascible, grosero, enemigo de las instituciones, autoritario, amenazante. Con la pena, pero éste será el estilo, el carácter, la emoción, la mirada ante los miles de asuntos que no le gustarán al presidente. Oigan esto: “Todo esto se ha difundido en los medios conservadores, no se me va a olvidar, no es que quiera actuar yo de manera vengativa. Yo no odio, pero no olvido; yo perdono, pero no olvido”. Estas palabras dichas por un presidente suenan como una amenaza y una promesa. Nos vemos pronto, amigo y amiga, conmigo no se juega, yo no olvido. Gil medita: si algo debe tener un presidente democrático es el pañuelo del olvido siempre a la mano. La verdad, las palabras del presidente Liópez suenan como un cuchillo de doble filo. Un grito desgarrador hizo añicos el silencio del amplísimo estudio: ay, mis hijos, coléricos, poderosos, inexorables.
El fideicomiso invisible
Integrantes del Comité Técnico del fideicomiso Por los Demás se deslindaron de Morena. Veamos quienes se han deslindado de Morena: Pedro Miguel, a quien presentan como escritor, seguro es un escritor; Laura Esquivel, también escritora, en fon; la actriz Jesusa Rodríguez, actriz, oh, sí; Bernardo Bátiz, el próximo fiscal carnal; Chaneca, histórica del movimiento. Ellos y ellas, militantes históricos de Morena, afirman que nada tienen que ver con este penoso asunto. Sonajas y chupones para todos. Es que de veras. Se pasan. Declaramos que no tenemos nada que ver con Morena, nuestros depósitos fueron algo azaroso, inenarrable. Los carruseles documentados, si existieron, fueron para ayudar a los damnificados a quienes les dimos, en tiempos de campañas. Sus buenos 3 mil pesitos. ¡Qué honestos! Gil los ama.
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