Mujeres sin calzones

Hoy es el "Día Internacional de las Mujeres sin ropa interior". Sobra quien diga que es ocurrencia expresa al maldito sistema machista aunque, también, habrá muchos que consideren que este día también puede ser aire fresco -nunca mejor dicho- para situarse en instantes lúdicos que nos recuerden que nunca nada es para tanto, ni siquiera nuestras propias convicciones son suficientes para querer aplastar al otro.


De acuerdo, la violencia contra las mujeres es atroz y creo que en el país necesitamos una cruzada enorme para enfrentar eso que nos lastima. No hay vuelta de hoja, estamos de acuerdo. ¿Por eso vamos a vivir con el ceño fruncido y la amargura a flor de piel para decir a los demás que todo o casi todo implica violencia contra las mujeres? ¿Que no usar @ al escribir las excluye o que admirar su figura calipigia las defenestra? ¿Todos los piropos, más allá de las circunstancias, deben prohibirse? ¿La mujer que viste no solo porque se gusta sino también para agradar a los demás es menos mujer que las otras que no lo hacen? ¿Hasta cuándo esa basura en el pensamiento se traducirá en seres que se sienten superiores a nosotros? ¿Dónde queda el humor en todo esto?


Hoy no es el día de la hambruna mundial ni de la violencia contra la infancia ni de las personas discapacitadas. Hoy es el Día Internacional de las Mujeres sin calzones, y no me suena mal. Me gusta. Cada quien puede si quiere recrear la ocasión como ahora yo lo hago, y convocar, imaginar o solo reír, jugar. Es que para muchos además de todo, el quid no está en tener el sexo expuesto sino en el preludio con el que se llega a esa fresca y húmeda condición, en un sentimiento que nos podría impulsar a hacer extensivo ese festejo, entre hombres y mujeres, y quitarse las bragas mutuamente. Sin pedir permiso a nadie, por cierto. Yo

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