Jorge Luis Borges manejó la capacidad anticipatoria de la literatura con el magisterio propio de un hombre de ciencia. Por algo así, es el autor favorito de los científicos.
Uno de los ejemplos más destacables de su espíritu profético, en lo que a desarrollo científico se refiere, lo tenemos en el relato titulado El jardín de los senderos que se bifurcan, fechado en 1941 y donde Borges se anticipa con lucidez extrema a la idea de los universos paralelos que se multiplican.
Resulta curioso comprobar cómo, en el citado relato, el autor argentino nos muestra la manera en la que dos opciones, con un mismo origen, se pueden desarrollar a la vez alrededor de ese mismo origen y en un futuro próximo, de tal forma que dos realidades opuestas llegarían a existir de manera simultánea. Con su relato, lo que consigue Borges es mostrarnos que se puede estar y no estar al mismo tiempo, convirtiendo ambas opciones, la del estar y la del no estar, en probabilidad cósmica.
En El jardín de los senderos que se bifurcan, Borges anticiparía la incertidumbre del entorno combinando la literatura con la forma más prestigiosa de conocimiento, es decir, con la ciencia. Lo consigue recorriendo un laberinto temporal, una composición imaginaria en la que se hace necesario enfrentarse a varias encrucijadas a la vez; alternativas que dejan de ser alternativas cuando se opta simultáneamente por todas a un mismo tiempo, creando así diversos tiempos que se multiplican y bifurcan pues, tal y como nos dice Borges, todos los desenlaces ocurren y cada uno es el punto de partida de otras bifurcaciones.
Con tal acción, en apariencia contradictoria, Borges se va a adelantar unos años a la denominada Interpretación de los Muchos Mundos, más conocida como la Teoría de los Mundos Paralelos, una hipótesis de la Física Cuántica desarrollada por el físico norteamericano Hugh Everett que la introdujo en 1957 y que, para entendernos, nos viene a decir que una misma partícula se puede encontrar en infinidad de lugares al mismo tiempo.
Porque cada vez que tiene lugar un suceso cuántico, el universo se va a dividir en dos universos paralelos y opuestos entre sí, de tal manera que mientras en uno ocurre el suceso, en el otro va a ocurrir lo contrario. Con estas cosas, los sucesos cuánticos suceden y no suceden a la vez, en función del grado de su probabilidad. Por eso resulta ejemplar el relato de El jardín de los senderos que se Bifurcan cuya lectura nos resulta tan inquietante como enigmática.
Más información: http://bit.ly/2Oz69l3

