Los encargados de la construcción ya echada a andar del nuevo aeropuerto en Texcoco han estado haciendo números. La presión del presidente electo Andrés Manuel López Obrador ha servido para que se revise el proyecto diseñado por los arquitectos Norman Foster y Fernando Romero con una misión bastante clara: volverlo más barato.
Cosas tan sencillas como modificar el tamaño de los vidrios para que puedan fabricarse en México, cambiar los materiales de piso y techo para que en vez de tener que ser importados sean nacionales, que no es otra cosa sino hacerlo menos lujoso y echar mano de proveedores de nuestro país para que este megaproyecto sirva también para impulsar el mercado interno, empiezan a generar ahorros importantes que pueden darle discurso al mandatario entrante.
Hace un mes y medio publiqué en estas Historias de Reportero que el nuevo gobierno había encontrado la forma de ahorrarse 3 mil millones de pesos del proyecto del nuevo aeropuerto en Texcoco. En el transcurso de este tiempo la cifra ha aumentado significativamente:
Según me reportan fuentes de primer nivel del equipo que está haciendo esa nueva terminal aérea, la cifra de ahorros ya ronda los mil millones de dólares, es decir, aproximadamente 20 mil millones de pesos.
Esto tiene una lectura política de la que puede echar mano el presidente electo para justificar la opción Texcoco: la presión de AMLO ya ahorró 20 mil millones de pesos al proyecto y además está garantizando que no se va a usar un solo centavo del presupuesto.
El temor a que se cancele el proyecto y la preocupación por la imagen que pueda mandar México a los mercados financieros internacionales los tiene trabajando a marchas forzadas para recortar la inversión prevista en el nuevo aeropuerto y también acelerar su construcción.
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