Gil hesita: ¿es verdad que el primero de diciembre, después de que el Presidente de México recorra las calles y ofrezca un discurso desde el balcón de Palacio Nacional, habrá un concierto en el Zócalo en el cual cantará sus cosas Silvio Rodríguez? Por si les preocupa, Gilga no asistirá al recital, o como se llame, de la traba y la trova. En fon.
Si Gil hubiera ganado la presidencia celebraría, eso sí, con un gran concierto de Bruce Springsteen, no lo duden ni un segundo. Y saludaría al Gran Jefe y la diría a la people: everybody’s got a hungry heart. Oh, sí. Si el ciudadano Meade hubiera ganado la elección habría invitado a unas marimbas al Zócalo para que interpretaran “La vikina: dicen que tiene una pena que la hace llorar, la Vikinaaa: no conoce el amor”. Y si El ex Joven Maravilla hubiera triunfado, seguro habría llevado al Zócalo a unas estudiantinas: de colores, de colores se visten los campos en la primavera. En fon.
Pedazos
Y hablando del PAN. Se ha consumado la derrota del calderonismo y el desastre del partido. ¿Ningún partido soporta 12 años en el poder? En la elección interna para elegir a la nueva dirigencia se instalaron mil 500 casillas a las que acudieron más o menos unos 150 mil militantes de un total de 280 mil; es decir, 60 por ciento del padrón. Marko Cortés: “darle vuelta a la página y asumirnos como una oposición fuerte”. Su contrincante, Manuel Góméz Morín, denunció suplantación, votos con credenciales falsas y compra de votos. Como lo oyen. Así las casas (muletilla patrocinada por el no tan olvidable Grupo Higa), según los resultados, Marko Cortés obtuvo la mayoría con 79% de los votos y Gómez Morín obtuvo 21. Por cierto, no se lo tomen a mal a Gilga, pero Marko Cortés tiene nombre de baladista de los 80. Con ustedes la suculenta voz de terciopana de Marko Cortés. Héctor Larios, por su parte, será el secretario general del PAN. Gómez Morín declaró en Twitter: “este PAN no le sirve a México”.
El ex presidente de México y militante del PAN durante 38 años, Felipe Calderón, renunció al partido: “el PAN ha dejado de ser el instrumento de participación ciudadana para la construcción de un México mejor, (la siguiente dirigencia será) una fiel expresión de la corrupción, la mediocridad y la manipulación que la ciudadanía ha castigado severamente en las urnas”.
La verdad sea dicha (muletilla patrocinada por Morena) y lo que sea de cada quien, Calderón tiene la razón. Nadie llamó a cuentas a Ricardo Anaya después de su derrota. Por mucho menos debió devolver, por decir así, el partido a otras corrientes. Ahora mal sin bien: entre todos y todas se acabaron al partido más democrático de México. No dejaron ni las migajas.
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