La inteligencia artificial se ha metido de a poco a nuestra vida cotidiana para sorprendernos, enseñarnos, ayudarnos a simplificar nuestra vida y porqué no, también para llenarnos de interrogantes sobre nuestro futuro como especie.
Una de las preguntas que más nos pueden preocupar es el que si en muy corto tiempo la inteligencia artificial superará a la inteligencia humana, momento que ha sido definido como Singularidad Tecnológica; ese preciso instante en la que los sistemas de información sean capaces de aprender, programarse a sí mismos para superar el cerebro humano y transformar nuestra vida para siempre.
La singularidad está basada en la afirmación del Cofundador de Intel, Gordon E Moore, hoy conocida como la Ley de Moore que en 1965 anticipaba que la complejidad de los circuitos electrónicos integrados se duplicaría cada año, reduciendo sus costos. Así, su desempeño sería exponencialmente más productivo, poderoso y transparentemente integrado a nuestra vida cotidiana, rebasando nuestra capacidad neuronal.
Seremos testigos de cómo las máquinas tendrán su tiempo de evolución y cómo el ser humano también está condenado a cambiar su enfoque y sus expectativas de sobre su propia existencia, del modo que estamos acostumbrados a hacerlo. El genoma humano está tomando una nueva dimensión para convertirse en el centro de nuestra propia visión de la vida, de su duración, su calidad y hacia dónde queremos llevarla.

La cantidad de información que procesamos cada día es desmedida y nuestro cerebro no logra adaptarse con la misma velocidad al procesamiento, análisis y toma de decisiones a través de tantos datos. Por otro lado, la esperanza de vida es cada vez mas larga y estamos cambiando radicalmente nuestra forma de vivir, volviéndonos seres conectados mediante redes de banda ancha.
Este es sólo el inicio de una ya acelerada evolución tecnológica.
Según la revista Time, el 2045 llegará finalmente la singularidad tecnológica, cuando las máquinas nos rebasarán si es que no logramos avanzar de la misma forma que ellas. De lograrlo, podremos aprender a utilizar la inteligencia artificial en diferentes campos como la biología, la medicina, entre otros.
Desde un punto de vista biológico podremos estudiar nuestro propio genoma humano y conocer no sólo nuestro pasado sino nuestro futuro y en ese momento diseñarnos como seres inmortales, ya que podemos prevenir las enfermedades que tendremos basados en nuestros genes y evitarlo.
En los próximos años seremos capaces de curar el envejecimiento, al poder evitar la degeneración celular y con ello que nuestra vida sea mucho más larga. Al comprender el funcionamiento del cáncer y poder curarlo, podemos detener la muerte, todo mediante la inteligencia artificial y sus inmensas capacidades de procesamiento de información y análisis.
Ok Google, quiero ser inmortal

Google es una de las empresas tecnológicas que desde hace ya mas de un lustro planea acabar con la muerte y por ello creó Calico, una empresa asociada que quiere que las personas seamos eternas mediante el controlar la biología humana para que alarguemos nuestro periodo de vida de una forma saludable.
En Calico están creando una base de datos global que incluye una inmensa cantidad de información sobre enfermedades médicas de acuerdo con diferentes variables para que al combinarlas y analizarlas se logre abordar el antienvejecimiento para prevenir futuras enfermedades.
Stephen Hawking profundizó en sus teorías sobre el tiempo y la eternidad llegando a la conclusión que: “Nuestro futuro es una carrera entre el creciente poder de la tecnología y la sabiduría con la que la usamos. A corto plazo, la gente está preocupada por quién controla la Inteligencia Artificial. A largo plazo, tendremos que preocuparnos por si podremos controlarla”.
Existen muchos aspectos desde dónde analizar la búsqueda del hombre hacia la inmortalidad. ¿Desde tu perspectiva, es correcto lo que estamos haciendo?

