Este texto fue publicado originalmente el 24 de agosto 2016, lo abrimos de manera temporal.
Tienen características peculiares que les distinguen del resto de las generaciones.
Su estilo de vida anclado a la innovación tecnológica les confiere la denominación de nativos digitales.
Dominan la tecnología de una manera tal que esta parece una prolongación de sus cuerpos; en su forma de vida no existe una división entre el plano real y el virtual, su gusto por Internet está por encima de la televisión.
Los expertos de la mercadotecnia los conciben como un semillero de ideas para crear los más osados productos y servicios, puesto que son exigentes y sus costumbres de compra se consideran exclusivas e interminables, tanto, que auguran con ello un comercio boyante que satisfaga hasta sus necesidades más superficiales.
Son maestros de las compras en línea y la interacción con las marcas. Gente informada y por lo general, más preparada académicamente.
Así son los millennials.
Pero, ¿cómo se desenvuelven en el terreno laboral? ¿Acaso sus preocupaciones son distintas al resto de los jóvenes o de la población que compite diariamente por un espacio en el mercado laboral? Tal parece que no, la prueba de fuego: los vaivenes de la economía mundial.
Nacieron en una etapa de bonanza económica entre 1981 y 1995-2000, sus padres son los Baby Boomers –nacidos entre 1940 y finales de los 60– y a eso deben el confort en sus vidas. Los primeros estudios sobre ellos, arrojan como el último de sus intereses la certeza laboral y la política, puesto que le apostaban al autoempleo y al emprendimiento, pero si no existen entornos favorables para nuevas empresas, el escenario y las prioridades cambian. Los nativos digitales no permanecen al margen de los movimientos de la economía y la política mundial.
Un aspecto que les pone en una situación de mayor vulnerabilidad frente a otras generaciones, es su dificultad para adaptarse a condiciones adversas en su bolsillo o el de su familia nuclear.
El contexto
La Organización Internacional del Trabajo (OIT) en su estudio “Tendencias mundiales del desempleo juvenil 2015”, refiere que el problema de desempleo entre los jóvenes se ha atenuado pero no de manera homogénea. Destaca que los jóvenes tienen que hacer largas filas y enfrentar grandes desafíos para lograr un empleo estable. Particularmente en los países de bajos ingresos en donde las condiciones laborales no son de calidad ni aseguran su permanencia, ya que tres de cada cuatro trabajadores jóvenes son irregulares, es decir, laboran por cuenta propia, de manera temporal u ocasional. Nueve de cada diez jóvenes trabajadores permanece en empleos informales. (OIT, 2015)
Entre las principales aportaciones del estudio pueden señalarse: la fuerza de trabajo de los jóvenes a escala mundial y su tasa de participación en la fuerza de trabajo siguen disminuyendo al mismo tiempo que la escolarización aumenta. Es decir, la incorporación de jóvenes al trabajo se ha visto disminuida ante el incremento en el nivel de escolaridad, cada vez más jóvenes optan por estudiar en lugar de intentar colocarse en un empleo.
El número de jóvenes desempleados ha disminuido de 76,6 millones durante el pico de la crisis en 2009 a unos 73,3 millones en 2014. Incluso en la Unión Europea, se registra una tendencia incremental del trabajo temporal entre los jóvenes al pasar de 40% en 2005 a 43.3% en 2014.
En 2013, más de un tercio (37,8%) de los jóvenes con trabajo en el mundo en desarrollo eran pobres (el 17,7% extremadamente pobres y el 20,1% moderadamente pobres).
En el mismo año 169 millones de jóvenes trabajaban pero vivían con menos de 2 dólares de los Estados Unidos al día. El número asciende a 286 millones si se incluye a los jóvenes que viven en el límite de la pobreza, es decir, si consideramos trabajadores pobres los que viven con menos de 4 dólares de los Estados Unidos al día.
El panorama no es alentador, particularmente si se considera que la generación de los nativos digitales tiene altas expectativas respecto de las condiciones laborales en las que se pretende desempeñar y más aún porque se estima que en 2016 el 36% de la fuerza laboral corresponde a los millennials.
Mundo Contact (2015) sostiene que las aspiraciones laborales que tiene esta generación, deben implicar una transformación al interior de las empresas ya que las exigencias de estos candidatos a emplearse distan mucho de los modelos actuales.
Entre sus principales demandas figuran: la existencia de una gran integración tecnológica en todas las áreas de la compañía, la oportunidad de desarrollar su aprendizaje, que exista preocupación por los empleados, que las empresas tengan apertura al cambio, el reconocimiento de la empresa, retos profesionales y que el trabajo que desempeñen los haga felices. El sueño de todo millennial que desea ofertar sus servicios a una empresa, dista mucho de los horarios extenuantes, baja remuneración y condiciones laborales precarias de una maquiladora.
Según el estudio de You Gob referido en Forbes, el 57.9% desea trabajar en Google, el 53.4% en Amazon y el 50% en Neftlix, otros están interesados en YouTube, Microsoft, Samsung y Apple. (Forbes, 2016). Nada mal, en todas ellas la tecnología es el centro de su desarrollo entre otras condiciones atractivas para ellos.
Pero ninguna empresa será lo suficientemente atractiva como tener la propia. Estadísticas arrojan que los nextersposeen un mayor potencial para abrir sus propias empresas respecto de la generación que les antecede, se habla de que ponen en marcha 7.7 empresas contra 3.5 de los baby boomers. (Lafraya, 2015). No obstante, al comparar las cifras de la OIT y sumar el bajo crecimiento de la economía mundial que se proyecta continúe a tal ritmo o aún más lento, se aprecia un contraste brutal que genera una brecha entre las aspiraciones de esta generación y lo que ofrece en la realidad el mercado laboral, puesto que este comportamiento de la economía provoca una escasez de empleos si se compara con el número de personas en edad de trabajar.
El portal Finanzas y Economía, señala que “en general se viene a considerar que el daño que a fecha de hoy ha causado la crisis en el desarrollo de las carreras profesionales de los millennials les costará a éstos como poco entre 10 y 15 años antes de ser reparado, es decir, una pérdida realmente grande”.
Esto es así porque hoy en día pareciera no ser relevante el nivel académico para las empresas y mucho menos para conseguir ascensos laborales. La mayor parte de los trabajos a los que esta generación puede acceder son de subsistencia, no guardan correspondencia con su nivel de preparación que es alto, lo que genera en muchos de ellos desencanto y un quiebre de expectativas.
No pocos pasan de ser millennials a ninis. Así lo refiere el estudio de la OIT, en 2010 tras la gran recesión, las tasas de NiNi aumentaron drásticamente en la mayoría de las economías desarrolladas.
Las grandes corporaciones son otro aspecto que sin duda tiene repercusiones en esta pretensión de la apertura de nuevas empresas por parte de los jóvenes. La concentración de la riqueza y el poder que ejercen, dejan sin posibilidad de sobrevivir a las medianas y pequeñas empresas.
En 2015, en los días previos a la reunión anual del Foro Económico Mundial, la organización internacional Oxfam (Comité de Oxford de Ayuda contra el Hambre), advirtió que este año la riqueza del 1% más rico de la población superará al 99% restante. Para 2015, eran 80 personas las más ricas del planeta, contra 85 en 2014 y 388 que concentraban la misma riqueza que la mitad más pobre en 2010. Detrás de este crecimiento en la fortuna de los más ricos se oculta la evasión fiscal, prácticas de competencia desleal, condiciones laborales precarias, carencia de seguridad social, bajos salarios y flexibilización de las formas de contratación –contratos temporales– con la finalidad de que no se generen derechos laborales y la especulación en los mercados bursátiles.
Un artículo del Financial Times publicado en mayo pasado dio a conocer que:
Una encuesta realizada por ManpowerGroup con una muestra de 19,000 personas de entre 21 y 36 años de edad en 25 países sugiere que la generación del milenio anhela la seguridad laboral por encima de casi todo lo demás”. Agrega que alrededor del 87% de los encuestados señaló que la seguridad laboral era una prioridad en la búsqueda de empleo, sólo superada por el dinero (92%) y muy por encima de cosas como “metas” y “flexibilidad” de las que la generación del milenio está supuestamente enamorada. Casi dos tercios desean permanecer con sus empleadores actuales durante varios años o más”. (O´Connor, 2016)
Esto echa por tierra algunas de las características dadas como definitivas de la generación Y, a la vez confirma que ante un escenario de incertidumbre y recesión económica, hasta los espíritus más innovadores se tambalean y otorgan prioridad a la seguridad de un empleo frente a la adrenalina del riesgo. Lamentablemente cada vez menos empresas están dispuestas a ofrecer esta garantía y las pensiones son un tema prendido con alfileres.
En México, se ha anunciado también por parte de la CONSAR la dificultad que existirá en el futuro para la generación millennial en lo concerniente al tema de las pensiones. Se prevén serias dificultades para contar con un retiro suficiente. Lo cual también forma parte de la incertidumbre del sistema de seguridad social en las empresas, ya no sólo privadas sino incluso del sector público.
¿Cómo sortean este panorama?
Esta condición de emprendedor que es una característica de la generación Y, no solamente es eso sino también una respuesta ante la imposibilidad de conseguir un espacio laboral en donde ofertar sus servicios, o en su caso obtener una buena remuneración.
Como es natural, la industria de la tecnología es imparable y registra en la actualidad un boom que favorece a quienes tengan la habilidad para abrirse paso en ese mundo. Es el caso de las startups, que son empresas cuya característica principal es su vinculación con la tecnología y la innovación aunque no necesariamente están en Internet, pero tienen un alto componente de innovación. Su principal distintivo es que las integran muy pocas personas y desarrollan productos de manera rápida para validarlas con sus compradores en el mercado. (Entrepeneur, 2016)
Las personas que desarrollan este tipo de empresas tienen un perfil que busca siempre la manera de innovar y aprender. No tienen miedo a fallar ni tampoco aversión al riesgo. Las características de sus productos están desarrolladas considerando la experiencia del consumidor con el cual interactúan, por lo que existe una alta probabilidad de éxito. Esto las convierte en un negocio atractivo para los nativos digitales y a su vez, una alternativa ante las pocas posibilidades que les ofrece el mercado de trabajo.
¿Indiferentes a las decisiones políticas?
Diversos movimientos y cambios trascendentales en temas no sólo económicos sino políticos a escala internacional, como la salida de la Gran Bretaña de la Unión Europea, son claro ejemplo de que no existe tal indiferencia por parte de los nativos digitales hacia los temas que pueden afectar sus intereses.
Las redes sociales dieron cuenta del descontento que provocó entre la generación millennial británica la decisión de los baby boomers en favor del Brexit. Lo anterior debido a que el 72% de los nativos digitales votó a favor de permanecer en ella.
Esto se explica a partir del entorno de incertidumbre económica y la amenaza de una recesión que se prevé puede sobrevenir ante esta decisión que en su origen, tuvo un propósito meramente político bajo el argumento de la democracia participativa que se materializó en una consulta pública ciudadana cuyo resultado solamente refleja la tiranía que en ocasiones puede tener la democracia.
Las reacciones de los mercados de valores fueron hacia la baja ante la incertidumbre. Lo cual profundizó aún más la molestia de los nexters, pues muchos de sus proyectos se ven seriamente vulnerados. Esto conduce a una conclusión: en un escenario de incertidumbre en el cual se ve amenazada la supervivencia, hasta las personas con la mentalidad más innovadora buscan la seguridad de un empleo que les permita subsistir, abandonando aunque sea temporalmente el confort y el estilo de vida al que están acostumbrados. Ni los millennial permanecen ajenos a esta mundana reacción.
Cuando la supervivencia se ve arriesgada, la trascendencia puede esperar y todo lo demás es sólo vanidad.
Referencias
Antoni-Gutiérrez, R. (2014). Forbes México. Recuperado el 5 de julio de 2016, de 6 rasgos clave de los millennials, los nuevos consumidores: http://www.forbes.com.mx julio de 2016, de Las 10 empresas en las que quieren trabajar los millennials –
Lafraya, C. (12015). La Vanguardia. Recuperado el 8 de Julio de 2016, de “La generación de los ‘millennials’ dobla en emprendimiento a la de los ‘baby boomers’”.
Mundo Contact. (2015). Recuperado el 9 de julio de 2016, de “Los Millennials transforman el ámbito empresarial”: http://mundocontact.com
O´Connor, S. (2016). El Financiero. Financial Times. Recuperado el 9 de julio de 2016, de “Millennials sueñan con la seguridad laboral”: http://www.elfinanciero.com.mx
OIT. (2015). Organización Internacional del Trabajo. Recuperado el 6 de julio de 2016, de “Tendencias mundiales del empleo juvenil 2015”: http://www.ilo.org
Oxfam. (2015). Oxfam internacional. Recuperado el 7 de julio de 2016, de “El 1% más rico tendrá más que el resto de la población mundial en 2016”: https://www.oxfam.org
Sonia. (2014). Finanzas y economía. Recuperado el 2 de julio de 2016, de “Por qué a los millennials les afecta más la crisis económica”: http://www.finanzzas.com
Tovar, A. (2016). El Financiero. Recuperado el 5 de julio de 2016, de Jubilación, el reto de los millennials: http://www.elfinanciero.com.mx


