
De la Lésper, Dalí y los artistas hambrientos de atención mediática
Imagine usted al artista demente por excelencia, Salvador Dalí, quebrando con un ladrillo el aparador de una famosa tienda departamental en Nueva York. Imagínelo furioso, insultando al personal de la tienda en español y francés; imagínelo arrestado y luego liberado, cuando un juez suspendió su sentencia, afirmando que “estos son