
¿La agonía de un oso por el calentamiento global?
El deseo de creer remite siempre a las emociones, en tanto que el ímpetu del pensamiento a la razón. Suele suceder que el estallido de los sentimientos inhiben la inteligencia y, a veces también, esos estallidos generan proclamas que, vaya paradoja, pretenden rescatar nuestra propia humanidad. Piensen en la estampa








